Inter Miami y Vancouver Whitecaps disputarán la final de la MLS en un duelo que trasciende cualquier límite geográfico. No solo se enfrentan dos equipos que vienen de temporadas históricas, sino también dos de los futbolistas más influyentes del siglo: Lionel Messi y Thomas Müller, quienes renovarán una rivalidad con más de una década de capítulos decisivos.
La historia entre ambos comenzó en Sudáfrica 2010, cuando Alemania eliminó a Argentina con un contundente 4–0 en cuartos de final. Thomas Müller abrió el marcador a los tres minutos desviando un tiro libre y encaminó una goleada que marcó el inicio de su condición de “verdugo” de los equipos de Messi en instancias decisivas.
Cuatro años más tarde, en la final de Brasil 2014, volvieron a cruzarse en el máximo escenario. Fue un partido parejo, con ocasiones para ambos, pero Alemania se impuso 1–0 en tiempo suplementario gracias al recordado gol de Mario Götze. Messi, pese a la derrota, fue elegido el mejor jugador del torneo.
Champions League: dominio alemán y un breve equilibrio
La rivalidad se trasladó también a Europa. En la Champions 2012–13, el Bayern Múnich de Müller aplastó al Barcelona con un global de 7–0 en las semifinales (4–0 en la ida con doblete del alemán y 3–0 en la vuelta), uno de los resultados más abultados en la historia moderna del certamen.
El equilibrio llegó en la temporada 2014–15, cuando el Barcelona tomó revancha con un 3–0 en la ida y, pese a que Müller marcó en la vuelta (3–2 para Bayern), los catalanes avanzaron por diferencia de goles y terminaron coronándose campeones de Europa.
El enfrentamiento que quedó grabado para siempre llegó en los cuartos de final de la Champions 2020: Bayern 8–2 Barcelona, a partido único en Lisboa. Müller anotó por duplicado y lideró una de las goleadas más impactantes de todos los tiempos. Aquella noche profundizó la imagen del alemán como una pesadilla habitual para los equipos de Messi.