Aconcagua Energía acaba de contratar a VALO para encarar la reestructuración de su deuda, que al final del primer trimestre ascendía a US$ 230 millones. En medio de este movimiento, se conoció que Tango Energía —empresa fundada en 2024 por el exCEO de YPF, Pablo Iuliano— se quedará con el 90% del capital de la empresa.
La crisis de la petrolera no sólo evidencia los límites del financiamiento para las petroleras independientes en Argentina, sino que pone en jaque las promesas de empleo, desarrollo y protagonismo energético para Mendoza. Lo que alguna vez fue presentado como un proyecto modelo —capaz de conectar el convencional mendocino con el fracking de Malargüe y la transición hacia energías renovables— hoy atraviesa una reestructuración desesperada de deuda por más de 229 millones de dólares.
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El ex YPF, Pablo Iuliano, se queda con el 90% de Aconcagua Energía.
El default técnico que se avecina no responde únicamente a factores recientes como la caída del precio del petróleo o la apreciación del dólar. El derrumbe fue precedido por el fracaso de una colocación de deuda de US$ 250 millones en Nueva York, en la que ni siquiera nueve bancos pudieron convencer a los inversores. La degradación crediticia de Fitch y FIX SCR selló la estocada: bajo liquidez, perfil de vencimientos apretado y una plaza financiera seca para compañías fuera del círculo AA.
Lo que prometía la petrolera para Mendoza
En los últimos años, Aconcagua había logrado posicionarse en concesiones clave de Mendoza —Chañares Herrados, Puesto Pozo Cercado Oriental, Payún Oeste, entre otros— y había seducido al oficialismo local con compromisos de inversión en fracking y energía solar. En 2024, Diego Trabucco (por entonces al mando de la compañía) le aseguraba al gobernador Cornejo que estaban “dispuestos a acompañar el proceso que necesita la provincia”, con la ambición de ser actores principales. Hoy, esa narrativa se tambalea entre pasivos impagables, costos operativos dolarizados y márgenes cada vez más exiguos.
Aconcagua Energía había prometido importantes proyectos de generación de energía fotovoltaica en Mendoza. También había comprometido inversiones en la explotación del fracking en la lengua de Vaca Muerta que yace bajo Malargüe.
El director ejecutivo de Aconcagua, Diego Trabucco, le dijo a Alfredo Cornejo a fines de 2024: “El convencional de Mendoza es importante, pero el no convencional es el vector de desarrollo más importante y nosotros estamos dispuestos a acompañar ese proceso que necesita la provincia, buscando ser actores principales”.
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Jimena Latorre, Alfredo Cornejo y Diego Trabucco en 2024, en Casa de Gobierno.
Reestructuración de deuda
La reestructuración actual, asesorada por VALO Columbus y el estudio Tavarone, busca evitar el concurso de acreedores y mantener operativa una empresa que explota yacimientos maduros en las cuencas de Neuquén, Río Negro y Mendoza. Pero incluso su proyecto piloto en Vaca Muerta quedó stand by por los límites estructurales del modelo energético argentino: dependencia del crédito internacional, volatilidad geopolítica, y un mercado local que ya no tiene oxígeno financiero para jugadores medianos.
VALO Columbus contratado por Aconcagua como asesor financiero tiene sustento: se trata de una firma especializada en operaciones de deuda compleja en mercados emergentes, con experiencia en reestructuraciones voluntarias que buscan evitar el default formal sin asumir un concurso de acreedores.
En un contexto donde las fuentes de crédito para empresas argentinas se encuentran prácticamente clausuradas —y dominadas por jugadores de calificación AA como Pluspetrol o Telecom—, VALO se convirtió en el arquitecto de una estrategia de supervivencia para la empresa.
En qué se especializa el banco que sale al rescate
El portal especializado Econojournal precisó que la misión del banco será diseñar un esquema de refinanciamiento que permita a Aconcagua oxigenar su caja sin afectar su operatividad ni exponerla a litigios con acreedores. Esto incluye negociar nuevos plazos para vencimientos que en 2025 suman más de US$ 75 millones y activar herramientas jurídicas que eviten una caída abrupta en la calificación crediticia.
El trabajo del banco se complementa con el estudio Tavarone, Rovelli, Salim & Miani, que provee el blindaje legal necesario para transitar este proceso sin que se afecten las concesiones operativas ni los compromisos adquiridos con otros socios, como Vista Oil & Gas.
Según fuentes citadas por el mencionado portal sobre la negociación, VALO propuso un plan de reestructuración que contempla tres fases:
- Suspensión estratégica de pagos (ya iniciada), para preservar caja operativa.
- Oferta voluntaria de canje de deuda, evitando litigios y juicios masivos.
- Roadshow técnico con inversores selectos, buscando captar confianza en mercados secundarios ante la imposibilidad de operar en plazas como Nueva York.