La industria cerró 2025 con un desplome peor que 2024: el impacto de la caída en Mendoza
El uso de la capacidad instalada de la industria se desplomó en diciembre según datos oficiales. La destrucción del empleo industrial se profundiza.
PorElEditor Mendoza
13 de febrero de 2026 - 15:00
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La industria no repunta en lo que va del año.
La industria argentina cerró el 2025 con un dato que alarma al sector y a los gremios: la utilización de la capacidad instalada se desplomó por tercer mes consecutivo y se ubicó en apenas 53,8% en diciembre, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato no solo marca un retroceso mensual, sino que también refleja una contracción interanual respecto del 56,7% registrado en el mismo mes de 2024. Se trata del nivel más bajo desde marzo de 2024, cuando el indicador había tocado un piso de 53,2%.
El termómetro industrial revela una radiografía de parálisis productiva que golpea con especial dureza a sectores estratégicos para el empleo. La industria automotriz encabeza la lista de los más afectados, con un nivel de utilización de apenas 31,2%, el más bajo de toda la serie. Le siguen caucho y plástico (33,4%), textiles (35,2%) y metalmecánica —excluyendo automotores— con un 38,9%.
Industria automotriz: Registró el nivel más bajo de toda la serie con apenas un 31,2% de uso.
Caucho y plástico: Se ubicó en un 33,4%, afectado por la menor fabricación de neumáticos y manufacturas plásticas.
Productos textiles: Marcó un 35,2% de utilización.
Metalmecánica: Excluyendo automotores, operó al 38,9% de su capacidad.
Este último rubro fue uno de los principales responsables de arrastrar hacia abajo el promedio general, debido al desplome en la fabricación de bienes de consumo durables y herramientas de capital. Los datos del IPI manufacturero son elocuentes: la producción de electrodomésticos se hundió un 43% interanual, mientras que la maquinaria agropecuaria retrocedió un 22,9%.
Mendoza atraviesa un escenario de contracción en el empleo formal que refleja, en escala territorial, las tendencias nacionales registradas durante 2024 y 2025. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) permiten trazar un diagnóstico preciso: caída en el número de asalariados privados, retroceso en sectores clave como la construcción y la industria manufacturera, y pérdida de empleadores que debilita el tejido empresarial.
Con la aniquilación récord de puestos de trabajo, los industriales redujeron su participación en la bolsa del empleo de la provincia al 11,8% del total, cinco puntos menos de su incidencia en el segundo semestre de 2019, antes de la irrupción del Covid-19. La contextura del empleo industrial en Mendoza es 17% más pequeña que la formateada por la parálisis casi total de la actividad ante la amenaza letal de un virus expandido globalmente.
En contraste, algunos sectores lograron mantenerse por encima del promedio general, aunque sin alcanzar para compensar la caída sistémica. La refinación de petróleo lideró la estadística con un 87,1% de capacidad en uso, seguida por papel y cartón (65,0%). La producción de alimentos y bebidas se ubicó en 63,6%, aunque por debajo del 65,9% de un año atrás, afectada por la menor molienda de soja y la caída en la producción de carne vacuna.
Las industrias metálicas básicas ofrecieron una de las pocas señales positivas del informe. Con una utilización del 57,5%, este rubro se vio impulsado por un crecimiento del 11,9% interanual en la elaboración de acero crudo, según la Cámara Argentina del Acero (CAA). Sin embargo, este repunte aislado no logra revertir la tendencia general de estancamiento.
petroleo y acero
Alerta en los gremios
El escenario de fábricas trabajando a poco más de la mitad de su capacidad real enciende las alarmas en los gremios industriales. La persistencia de niveles de inactividad tan elevados suele ser el preludio de una profundización de suspensiones, despidos y planes de readecuación de plantillas en el corto plazo. Los sindicatos advierten que detrás de cada máquina apagada hay puestos de trabajo en riesgo y familias que dependen de la recuperación de la actividad.
El cierre de 2025 muestra la foto dramática de un entramado productivo debilitado, con sectores clave en terapia intensiva y otros que apenas logran sostenerse. El desafío para el nuevo año será revertir esta tendencia y evitar que la parálisis industrial se traduzca en una crisis social más profunda. La industria argentina, motor histórico del empleo y la producción, enfrenta así un dilema urgente: cómo volver a poner en marcha las máquinas que hoy permanecen apagadas.