La provincia de Mendoza atraviesa una etapa de retroceso en su capacidad de gasto público por habitante, según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), titulado Capacidad de gasto por habitante derivada de recursos propios e ingresos por regalías.
El trabajo del think tank liberal con base en Córdoba analiza la evolución de los ingresos provinciales entre los años 2010, 2023 y 2024, y revela una pérdida significativa de dinamismo en la estructura fiscal mendocina. En el segundo documento de una serie de cinco entregas sobre federalismo fiscal argentino, el IARAF pone el foco en los ingresos por regalías y su interacción con la recaudación tributaria propia. Mendoza, ubicada dentro del grupo de provincias de bajos ingresos y alta densidad poblacional (BI-AD), muestra una caída real del 54,8% en sus ingresos por regalías por habitante entre 2010 y 2024.
Caída de Mendoza desde 2010
En el año 2010, Mendoza registraba ingresos por regalías de $227.092 por habitante (en moneda constante de mayo de 2025). Para 2024, esa cifra descendió a $102.683, lo que la mantiene como la jurisdicción con mayor recaudación por regalías dentro de su grupo, pero con una pérdida de peso relativo frente a otras provincias que lograron mejorar su desempeño.
El informe destaca que, a pesar de esta caída, Mendoza no logró compensar la merma en regalías con un crecimiento significativo en su recaudación tributaria. La suma de ingresos propios más regalías pasó de $742.621 por habitante en 2010 a $756.223 en 2024, lo que representa un incremento marginal del 1,8% en términos reales. Esta evolución contrasta con el desempeño de provincias como Misiones, que logró un crecimiento del 93%, o Jujuy, que aumentó su capacidad de gasto en un 38% gracias al impulso de la actividad minera.
Neuquén y Jujuy, por encima de Mendoza
En el ranking nacional de ingresos por regalías por habitante, Mendoza se mantuvo en el sexto lugar tanto en 2010 como en 2024. Sin embargo, fue superada en dinamismo por provincias como Neuquén, que pasó al primer puesto con un crecimiento del 80,2%, y Jujuy, que multiplicó por más de 14 sus ingresos por regalías, pasando de niveles prácticamente nulos en 2010 a 0,7% de sus ingresos totales en 2024. La capacidad de Neuquén
El informe del IARAF también advierte sobre la creciente disparidad fiscal entre jurisdicciones. En el año 2024, el coeficiente de variación entre provincias con ingresos por regalías alcanzó el 203%, lo que indica una brecha cada vez más pronunciada entre las que logran capitalizar sus recursos naturales y aquellas que dependen exclusivamente de la recaudación tributaria.
En este contexto, Mendoza aparece como una provincia que, si bien conserva cierto volumen de regalías, no ha logrado sostener ni expandir su capacidad de gasto en línea con otras jurisdicciones. La falta de diversificación en sus fuentes de financiamiento y la ausencia de reformas tributarias profundas parecen limitar su margen de maniobra fiscal.
Gasto público comprimido
El documento también señala que ocho provincias no registraron ingresos por regalías en todo el período analizado, entre ellas Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Chaco, Tucumán y La Rioja. Mendoza, en cambio, forma parte del grupo de 15 jurisdicciones que sí percibieron regalías, aunque con resultados dispares.
La situación fiscal mendocina plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su modelo de financiamiento público. En un escenario de alta inflación, caída de transferencias nacionales y presión sobre los servicios provinciales, el informe del IARAF reaviva el debate sobre la equidad del sistema de coparticipación federal y la necesidad de revisar los mecanismos de asignación de recursos.
Con una economía regional que enfrenta desafíos estructurales, Mendoza deberá definir si apuesta por una mayor eficiencia tributaria, una reactivación de sus sectores extractivos o una estrategia de negociación política para mejorar su posición en el reparto nacional. Lo cierto es que, según los datos del IARAF, su capacidad de gasto por habitante ha perdido protagonismo en el mapa fiscal argentino.