Pelea de poder.

Hierve la interna Milei - Villaruel: en la Rosada estallaron por el viaje de la vice a los incendios

- La vicepresidenta Victoria Villaruel alteró los ánimos en la Casa Rosada con un viaje político.

- Al entorno de Milei no le cayó bien el viaje a Chubut.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
13 de enero de 2026 - 16:01

Fuego cruzado en el sur: la interna entre Javier Milei y Victoria Villarruel no se tomó vacaciones. Un sorpresivo desembarco de la Vicepresidenta en las zonas afectadas por los incendios en Chubut fue leído en la Casa Rosada como un desafío abierto a la autoridad presidencial. El calor político superó al climático.

Acusaciones de “supervivencia política”, versiones cruzadas sobre el uso de recursos del Estado y una divergencia discursiva sobre la seguridad marcan el pulso de un enero caliente en la cúpula del poder.

La temporada estival, históricamente reservada para una merma en la intensidad de la rosca política argentina, ha servido este año de combustible para el conflicto institucional más delicado que atraviesa el Gobierno: el quiebre, ya indisimulable, entre el presidente Javier Milei y su compañera de fórmula, Victoria Villarruel. Lejos de ofrecer una tregua, el receso de enero se convirtió en el escenario de un nuevo capítulo de confrontación, esta vez con los dramáticos incendios de la Patagonia como telón de fondo.

victoria villarrue

El viaje de Villarruel a Chubut, donde interrumpió su descanso en Monte Hermoso para recorrer Epuyén y el Parque Nacional Los Alerces, cayó como una bomba de profundidad en los despachos de la Casa Rosada. En el entorno del Presidente, la desconfianza hacia la titular del Senado ha mutado en una hostilidad abierta. Funcionarios de primera línea, que ya no guardan las formas protocolares, interpretaron la presencia de la Vicepresidenta en el sur no como un acto de solidaridad institucional, sino como una maniobra de construcción política personal diseñada para contrastar con la figura de Milei.

“Fue un intento más en su desesperación por sobrevivir a una muerte política inevitable”, sentenció una alta fuente gubernamental ante la consulta de este medio, evidenciando que los puentes de diálogo están, en la práctica, dinamitados. En Balcarce 50 irritó profundamente lo que consideran una estrategia de diferenciación: mientras el Presidente recibía críticas opositoras por difundir en redes sociales una imagen generada por inteligencia artificial que lo situaba en la Patagonia, Villarruel se mostraba en el terreno, con los pies en la ceniza.

La batalla por el relato y los recursos

La tensión escaló a niveles de operación mediática con el episodio del helicóptero. Desde el Ejecutivo dejaron trascender que Villarruel había solicitado una aeronave oficial para sobrevolar la zona y que el pedido fue denegado bajo la premisa de que los recursos son para el combate del fuego, no para la “alta política”. El subsecretario de Prensa, Javier Lanari, fue la espada mediática utilizada para instalar esta narrativa. Sin embargo, desde el Senado la desmentida fue categórica: “No existió ningún pedido”, aseguraron allegados a la Vicepresidenta, exponiendo la fragilidad de la comunicación oficial y la existencia de una guerra de versiones que desgasta la gestión.

Pero el conflicto no es solo de imagen; es también ideológico y programático. Durante su recorrida, Villarruel propuso endurecer las penas del Código Penal para los delitos ambientales, una agenda que teóricamente comparte con el Gobierno, pero introdujo un matiz que la distancia de la Doctrina Bullrich. Al referirse a los responsables de los incendios, la Vicepresidenta enfatizó que deben responder “sin distinción de nacionalidad u origen étnico”. La frase no fue inocente: chocó de frente con la hipótesis de la “pista mapuche” que intentaron instalar desde el Ministerio de Seguridad nacional, teoría que, además, ya había sido descartada por el fiscal general de Chubut. Villarruel, en una sola declaración, se alineó con la justicia provincial y se desmarcó del relato de seguridad de la Casa Rosada.

Un escenario complejo para los gobernadores

En medio de este fuego cruzado quedó el gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres. Aunque mantiene una relación oscilante con el Ejecutivo nacional —marcada por picos de tensión y momentos de pragmatismo—, el mandatario provincial debió hacer equilibrio. Si bien no se mostró con Villarruel alegando agendas descoordinadas, desde su entorno confirman la buena sintonía.

incendios chubut telam

Para intentar retomar la iniciativa política y no ceder el terreno simbólico a la Vicepresidenta, el Gobierno nacional reactivó el envío de sus alfiles. El ministro del Interior, Diego Santilli, quien ya había estado en la zona, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, tienen previsto desembarcar nuevamente en la provincia. La misión es doble: coordinar la ayuda operativa en un escenario donde los focos en el Parque Nacional Los Alerces siguen activos, y al mismo tiempo, reafirmar la presencia del “ala presidencial” en el territorio.

El trasfondo de la gestión

Mientras la interna devora la atención mediática, la oposición aprovecha para golpear en el flanco más débil de la administración libertaria: la gestión de recursos. Con críticas que van desde el kirchnerismo, en voz de Máximo Kirchner, hasta el socialismo, se señala una subejecución presupuestaria del 25% en el manejo del fuego durante 2025 y recortes proyectados para el futuro.

Sin embargo, para el núcleo duro de Milei, el problema urgente hoy no parece ser solo el fuego que consume los bosques patagónicos, sino el incendio político que se aviva desde la propia Vicepresidencia. La interna, lejos de tomarse vacaciones, amenaza con marcar el ritmo de un año legislativo que se anticipa complejo.

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