Karen Yael Cufré, de 25 años, fue detenida por la División Homicidios de la Policía Federal acusada de integrar la organización criminal que habría estafado al soldado formoseño Rodrigo Andrés Gómez. La joven es pareja de Mauricio Duarte Areco, un preso señalado como uno de los presuntos líderes de la banda.
La investigación, a cargo de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, sostiene que la organización operaba desde la cárcel y que engañó a la víctima haciéndole creer que estaba involucrado en una falsa causa por pedofilia supuestamente tramitada por la Policía Bonaerense.
La estructura de la banda
Según el expediente, la organización funcionaba con un doble comando. Duarte Areco compartía el liderazgo con Tomás Francavilla, un delincuente condenado a más de tres años de prisión. Ambos, alojados en la Unidad Penal de Magdalena, operaban con redes externas que incluían a sus parejas como principales colaboradoras en el conurbano bonaerense.
Los investigadores determinaron que las novias de los internos cumplían tareas logísticas y de recaudación, principalmente a través de billeteras virtuales. En el caso de Gómez, la maniobra fue ejecutada por el sector vinculado a Francavilla.
El soldado, de acuerdo a la causa, transfirió $1,4 millones en poco más de una hora como supuesto soborno a un falso policía, que en realidad era Francavilla.
El rol de Karen Cufré
Las escuchas telefónicas fueron clave en la investigación. Durante 55 días, la Justicia intervino ocho líneas telefónicas tras analizar el celular de la víctima. De esas conversaciones surgió el presunto rol activo de Cufré dentro de la organización.
Según consta en el expediente, la joven habría actuado como una suerte de "oficial de logística" y recaudadora. En los audios se mencionan maniobras vinculadas al uso de celulares de terceros, la compra de minutos para llamadas ilimitadas, la gestión de préstamos y la utilización de cuentas financieras para mover el dinero obtenido en las estafas.
También se detectaron pedidos para generar y adquirir cuentas virtuales sin reconocimiento facial, la obtención de chips nuevos y el descarte de los utilizados en maniobras anteriores.
Uno de los datos más sensibles de la imputación señala que Cufré habría aportado datos de personas reales para crear perfiles falsos utilizados en las maniobras. En paralelo, otra de las detenidas, Érica Yamila Torres, pareja de otro de los presos involucrados, también habría participado en la circulación de dinero obtenido por la banda.
Un dato llamativo: empleo en la Municipalidad de Morón
En las últimas horas trascendió que Cufré tenía empleo formal. Según registros previsionales, figuraba como trabajadora de la Municipalidad de Morón desde octubre del año pasado, con aportes registrados.
De manera llamativa, su actividad estaba consignada en los rubros de jardinería de ARCA, pese a que la investigación la ubica presuntamente cumpliendo funciones logísticas para la organización delictiva.
La causa continúa en etapa de instrucción y la Justicia busca determinar el alcance total de la banda, la cantidad de víctimas y la trazabilidad del dinero obtenido mediante las maniobras extorsivas que, según los investigadores, habrían derivado en la muerte del joven soldado.