El crimen de Franco Patricio Aracena, un joven de 31 años, cuyo cuerpo fue hallado ayer en un departamento en el que vivía en la localidad de Guaymallén, es investigado por la Justicia que por estas horas ordenó continuar con la realización de pericias para recabar pruebas que ayuden a dilucidar bajo qué circunstancias se cometió el ataque y dar con los agresores.
El caso quedó bajo la órbita de la Fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien está esperando además los resultados de la necropsia para determinar cuál fue la causa precisa de muerte del joven, quien fue hallado maniatado y con signos de violencia en su rostro dentro de la vivienda en la que residía.
Además esta mañana personal de Policía Científica realizaba pericias en el departamento que alquilaba Aracena, ubicado sobre calle Rodríguez Peña 885, entre Cangallo y Las Encinas, en cercanías al barrio Unimev, con la finalidad de recabar pruebas que puedan aportar a la resolución del caso, por la que no se descarta ninguna hipótesis.
Ayer personal policial llegó al lugar tras un llamado a la línea de emergencias. Una vecina había dado aviso al notar movimientos extraños en el domicilio días atrás.
Rodríguez Peña 885 de Guaymallén - Franco Patricio Aracena
Una vecina alertó a la Policía
Según relató la mujer, el pasado viernes alrededor de las 21 observó salir de la vivienda a dos sujetos que se llevaron una bicicleta negra con detalles verdes, dejando las puertas abiertas del complejo y del departamento.
Alertada por la situación, la vecina decidió finalmente llamar este martes a las autoridades. Al ingresar al departamento su pareja y efectivos policiales, se toparon con una escena estremecedora: el dueño de casa estaba tirado en una habitación, maniatado y con evidentes signos de violencia en el rostro, ya sin vida.
Aparentemente los individuos habrían ingresado con el consentimiento del propio Aracena, aunque desde ese momento no se volvió a tener noticias del joven. Si bien el complejo de departamentos no tiene cámaras de seguridad propias, los pesquisas analizaban otras de la zona para tratar de detectar movimientos sospechosos.
También, según trascendió, se estudiaba el entorno del joven, para intentar dar con alguna pista, quien si bien vivía hace unos años en el Gran Mendoza, era oriundo de la localidad cordillerana de Uspallata.
Vecinos de la zona, en dialogo con medios radiales, en el medio de la sorpresa ante al aberrante hallazgo, coincidieron en que se trataba de un joven muy reservado, callado y respetuoso.