Un presunto delincuente de 43 años murió tras mantener una riña con otros sujetos en un confuso episodio dentro de la ex bodega Filippini, que se encuentra en estado de abandono en el departamento de Godoy Cruz, informaron fuentes policiales. El hecho ocurrió luego de que un joven denunciara que le robaron su moto en inmediaciones a la bodega.
El fallecido fue identificado como Aldo Raúl Fernández Lucero, de 43 años, quien tenía un frondoso prontuario policial.
El hecho ocurrió anoche cerca de las 21 en el interior de la bodega Filippini, que se encuentra en estado de abandono, en calle Rawson y Barcala del mencionado departamento.
Todo comenzó cuando un joven de 25 años llamó al 911 y alertó sobre el robo de una moto Honda Wave. La víctima dijo que los ladrones eran dos sujetos con chuchillos, quienes mientras el estaba con su pareja, le pidieron comida y luego se retiraron. A los pocos minutos el joven constató que se habían llevado su moto del lugar.
Policías arribaron al lugar y personal de motorizada encontró la moto durante un rastrillaje dentro de la bodega y a los pocos metros los policías vieron a un sujeto muy herido y solicitaron un ambulancia. Los profesionales médicos del Servicio de Emergencia Coordinado, que llegaron a la edificio abandonado constaron su deceso, El hombre tenía un corte en el cuello y otro en el tobillo.
Continuando con las tareas investigativas, el personal policial en la bodega entrevistó a unos sujetos, quienes les dijeron que varios hombres estaban peleando por pertenencias y la moto sustraída y se lesionaron entre ellos. Dos de dichos sujetos fueron aprehendidos y trasladados a Comisaría 6ta.
En tanto, la moto fue encontrada tapada con una campera en un túnel que tiene la bodega.
El hombre fallecido tenía antecedentes policiales
El sujeto fallecido tenía un extenso prontuario que van desde 2003 a 2018 por daño, lesiones, robos simples, daño simple, hurto de vehículo. Además, presentaba decenas de aprehensiones en comisarías y un ingreso al penal provincial, detalla el reporte policial.
La ex bodega, cerrada hace más de 40 años, es actualmente un refugio para delincuentes y personas en situación de calle y los vecinos de la zona reclaman una solución por el peligro que representa.