La recaudación de impuestos, un tema duro de las finanzas, afecta directamente a las políticas públicas, de expansión o ajuste, que encare una administración.
En 2024 a Mendoza le fue mejor que a provincias más pobres y dependientes de partidas nacionales. Pero un informe advierte sobre el futuro de esa estabilidad.
La recaudación de impuestos, un tema duro de las finanzas, afecta directamente a las políticas públicas, de expansión o ajuste, que encare una administración.
En ese punto, con un 2024 volátil en cuanto a la llegada de plata desde la Nación, en el primer año de la segunda gobernación de Alfredo Cornejo, Mendoza tuvo en una evolución de sus ingresos nacionales en línea con el promedio del país, con recuperación parcial en enero de 2025 después de un primer año áspero con el presidente Javier Milei al frente.
Su posición intermedia en términos de dependencia de los recursos nacionales le permite a Mendoza tener una mayor estabilidad relativa en comparación con provincias más pobres, aunque sigue siendo vulnerable a las fluctuaciones en la recaudación nacional.
En el contexto nacional, provincias como Misiones y Formosa mostraron un mayor crecimiento en sus transferencias, mientras que CABA y Neuquén, con menor dependencia de los recursos nacionales, tuvieron un desempeño más modesto. Así lo revela un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicado en las últimas horas.
Mendoza, con su base de recursos propios y una dependencia moderada de los fondos nacionales, se encuentra en una posición relativamente favorable, aunque debe seguir diversificando sus fuentes de ingresos para reducir su exposición a los vaivenes de la economía nacional, según los datos que ofrece el documento.
Mendoza depende en gran medida de los recursos transferidos por el gobierno nacional. En promedio, las transferencias de origen nacional representan alrededor del 54% de los ingresos provinciales en el país, y Mendoza no es una excepción.
Sin embargo, su dependencia es menor en comparación con provincias como Santiago del Estero, Formosa o Jujuy, donde los recursos coparticipables pueden superar el 70% de sus ingresos totales.
Mendoza cuenta con una base de recursos propios relativamente sólida, gracias a impuestos como Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor, lo que le permite tener una menor dependencia relativa de los fondos nacionales en comparación con provincias más pobres.
La semana pasada, por caso, Alfredo Cornejo hizo el mayor ajuste de la década en l Inmobiliario y el Automotor, con 180% y 150% de suba respectivamente de lo que espera recaudar, en un contexto de año electoral.
Se desprende del informe del CEPA que los recursos de origen nacional experimentaron un desempeño volátil en 2024, con caídas en la mayoría de los meses debido a la contracción económica, la inflación y la reducción de la recaudación de impuestos clave como el IVA y el Impuesto a las Ganancias. Sin embargo, en enero de 2025, se observó una recuperación parcial en las transferencias a las provincias.
En comparación con provincias más pobres, Mendoza se ubicó en un rango intermedio, con un crecimiento cercano al 12,6% promedio.
Según los datos, todas las provincias mostraron aumentos reales en sus transferencias, con un rango que va desde +6,8% (CABA) hasta +19,0% (Misiones).
Los recursos coparticipables dependen en gran medida de la recaudación del IVA y el Impuesto a las Ganancias, que representan alrededor del 95% de las transferencias por Coparticipación. En 2024. El sube y baja del IVA está atado indefectiblemente al consumo y la actividad económica. En ese sentido 2024 fue un año duro, con septiembre con una caída de 4%, y de 15,5% interanual.
En enero de 2025 el IVA cayó un 0,4% en términos reales a nivel nacional, lo que afectó levemente a las transferencias a Mendoza. E
Esta caída se explica por una base de comparación elevada en enero de 2024, cuando el IVA aduanero creció significativamente debido a la mega devaluación.
El Impuesto a las Ganancias, por otro lado, mostró una fuerte recuperación (+37,3% en términos reales), lo que benefició a las arcas provinciales, incluidas las de Mendoza. Este crecimiento se debe en parte a la restitución del impuesto a la cuarta categoría y al pago de saldos de declaraciones juradas por parte de las empresas.