Tras su viaje a Brasil, el gobernador Alfredo Cornejo anunció que Mendoza proyecta industrializar potasio en el Sur provincial y exportarlo al país vecino, que tiene una fuerte demanda para su industria agrícola. La estrategia contempla vender el mineral para generar valor agregado local y mejorar la infraestructura logística para concretar la operación.
Brasil necesita potasio y Mendoza pretende ser su proveedor
Según explicó Cornejo, durante su visita oficial a Brasil se reunió con el ministro de Agricultura y Ganadería Carlos Fávaro, empresarios del agro y referentes del sector logístico.
Allí, quedó en evidencia la fuerte dependencia brasileña de fertilizantes, producto de la baja calidad natural de sus suelos: “Brasil es el principal productor agrícola del mundo, pero sus suelos no son tan ricos como los de Argentina. Necesitan toneladas de potasio para sostener su plan agrícola sin deforestar”, señaló el mandatario.
Brasil impulsa un ambicioso plan de recuperación de suelos degradados para evitar avanzar sobre la Amazonia, en línea con compromisos ambientales internacionales. Y en esa planificación, el potasio de Malargüe podría convertirse en un recurso estratégico para los próximos 10 años, destacó el Gobernador.
Reactivación de la planta en Malargüe y desafíos logísticos
La iniciativa contempla la reactivación de la planta de potasio en el Sur mendocino, una inversión estancada desde la salida de Vale do Rio Doce en 2013. Cornejo aseguró que “el proyecto ya está aprobado” y que el objetivo es industrializar el mineral en origen, para que el “valor agregado quede en Mendoza”.
Además, se analizan distintas alternativas logísticas para llevar el producto a Brasil: rutas terrestres, transporte ferroviario o el uso de la hidrovía Paraná-Paraguay, que conecta con los puertos del sur brasileño, principales receptores de fertilizantes.
Una oportunidad estratégica que despierta expectativas… y cautela
Aunque el anuncio fue recibido con optimismo por sectores productivos y autoridades locales, el proyecto despierta también interrogantes. Desde el entorno ambiental y académico se plantean dudas sobre los impactos socioambientales, mientras analistas del sector minero advierten sobre los desafíos financieros y técnicos que implica reactivar una operación de escala internacional.