El Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación (SUTE) se convirtió en el primer gremio en cerrar un acuerdo en la actual ronda de negociaciones paritarias abierta por el gobierno de Alfredo Cornejo. Tras un extenso debate, las bases avalaron la propuesta oficial para el primer semestre del año. La ecuación mágica para el gobierno cerró con 10% de aumento.
La conducción del SUTE plantó bandera con la primera contraoferta de Cornejo en la mesa salarial: implica para docentes y celadores una actualización en el básico del 7% en marzo y del 3% en mayo, las dos calculadas sobre los montos de diciembre de 2025. Y otros puntos no salariales, que fueron fuertemente ponderados por los negociadores del gremio en la paritaria.
Desde los sectores opositores en la interna del SUTE acusaron al oficialismo del kirchnerista Gustavo Correa de conducir a los docentes hacia un acuerdo que favorece al gobernador Cornejo. Juran que los propios líderes departamentales del gremio alineados en el sector de Correa se encargaron de militar entre los docentes la aceptación de la oferta del gobierno.
En ese contexto, el líder sindical de los docentes decidió salar la definición de la discusión interna de la oferta salarial de Cornejo en una especie de coartada contra los que lo acusaron de cargarle demasiada azúcar a la confrontación contra el gobierno. Junto al acuerdo con Cornejo, Correa anunció que el gremio implementará medidas de fuerza en el corto plazo para visibilizar reclamos de fondo en las escuelas mendocinas.
El plenario del SUTE
En un cónclave que reunió a los delegados de los dieciocho departamentos, el plenario general del SUTE resolvió este jueves dar el visto bueno a la recomposición salarial ofrecida por el Ejecutivo. Esta decisión a docentes y celadores. La votación, que reflejó el mandato de las asambleas escolares previas, priorizó asegurar el ingreso al bolsillo de los trabajadores de la educación, validando los tramos de aumento dispuestos para esta primera mitad del ciclo lectivo.
Para el gobernador Cornejo la resolución del plenario de los maestros significa el cierre de la paritaria con el sector más numeroso dentro del Estado. Lo consiguió, sin transpirar la camiseta, antes de sentarse a ver el acto central de la Fiesta de la Vendimia, el sábado por la noche en el teatro griego Frank Romero Day. De todos modos el gremio docente repudió a Cornejo por maltratar a Ampros y ATE, gremios que rechazaron la oferta y recibieron como respuesta el cierre del debate con un decreto de aumento que pone en jaque el poder adquisitivo ya desgastado de los trabajadores. También el SUTE participará en el contracarrusel de la Vendimia.
En la actualidad, el Gobierno de Mendoza se encuentra en pleno desarrollo de las mesas de negociación con los sindicatos de mayoría de cada sector del Estado provincial, tales como el personal de la salud, la administración central y los entes descentralizados. Lograr la rúbrica de los maestros es, históricamente, uno de los eslabones más complejos para cualquier gestión, por lo que este acuerdo temprano le otorga al oficialismo un valioso margen de maniobra técnica y financiera para encarar las tratativas restantes.
No obstante, el pacto monetario no es sinónimo de paz social absoluta. La cúpula del SUTE dejó en claro mediante sus voceros que la aceptación de los porcentajes no implica un cheque en blanco para el oficialismo. Por el contrario, el plenario general votó la instrumentación de un "plan de lucha" que se desplegará en los próximos días a lo largo y ancho del territorio. Esta estrategia sindical de doble vía —acordar lo económico urgente pero sostener el reclamo orgánico en las calles— busca mantener la presión sobre las autoridades provinciales. El objetivo central es no perder poder adquisitivo y poner el foco en aspectos que trascienden la grilla salarial.
Las condiciones en conflicto
Las razones detrás de este inminente plan de acción se fundamentan en las deficiencias históricas que enfrentan a diario los trabajadores del sector. Desde el sindicato insisten en que las condiciones laborales en numerosas instituciones educativas de la provincia distan de ser las ideales. El reclamo apunta concretamente a la falta de inversión sostenida en la infraestructura de las escuelas mendocinas, la provisión de insumos básicos para garantizar la higiene y el mantenimiento —una tarea que recae directamente sobre los hombros de los celadores— y la necesidad de revisar ítems específicos del escalafón docente que han quedado desactualizados.