La titular de Bodegas de Argentinas, Patricia Ruiz, y el ministro bodeguero de Alfredo Cornejo, Rodolfo Vargas Arizu, salieron en respaldo de la motosierra que le pasó Javier Milei al INV y a otros organismos como el INTA y el INTI.
El ministro y dueño de bodegas Arizu dijo que Sturzenegger lo consultó antes de hacer el recorte. El funcionario celebró que el organismo conserve la sigla.
La titular de Bodegas de Argentinas, Patricia Ruiz, y el ministro bodeguero de Alfredo Cornejo, Rodolfo Vargas Arizu, salieron en respaldo de la motosierra que le pasó Javier Milei al INV y a otros organismos como el INTA y el INTI.
Arizu -quien ha respaldado públicamente los recortes y el achique del Estado tanto provincial como nacional-, agregó: "Eso hoy cambia: el foco se pone en lo que realmente importa, como la trazabilidad de origen, la salubridad del producto y sus condiciones para la exportación”.
El funcionario y empresario dijo que antes de la motosierra el ministro Federico Sturzenegger lo consultó: “Hemos sido consultados por Federico Sturzenegger, por Pablo Lavín y por Juan Pazo. Ellos eran más desreguladores que nosotros, porque conocen menos los problemas específicos de la vitivinicultura. Pero llegamos a un acuerdo razonable, que puede seguir ajustándose con el tiempo, pero que es positivo para la industria”.
A modo de "consuelo", Arizu ponderó que el INV conserve su sigla: “No hay otro laboratorio homologado internacionalmente como el INV. Si lo eliminábamos, íbamos a tener que esperar tres años para habilitar uno nuevo. Además, sigue siendo el responsable de emitir los certificados de exportación. En el mundo, cuando una bodega argentina tiene un problema, no se juzga a esa bodega, sino a toda la vitivinicultura nacional. Por eso, un control estatal mínimo sigue siendo necesario”.
A su turno, Ortiz enumeró trámites que, a su parecer, eran excesivamente burocráticos: "Tenemos controles de todo tipo: la registración de las etiquetas, un montón de normas políticas como inicio de cosecha, fin de cosecha, grado de alcohol, liberación de los vinos, si la cosecha iba a ser mecánica o manual, control de inventarios, todo ese tipo de controles, la verdad que llevaban mucho tiempo y suman nada al producto terminado".
"Veníamos reclamando que hay que reformular las funciones del INV, modernizarlo, sobre todo porque es demasiado burocrático. Era norma tras norma, que al final nos enredaba, no sabíamos qué teníamos que hacer ni presentar, y perdíamos más tiempo resolviendo estos temas que produciendo vinos de calidad o buscando mercados", Soltó a su turno Ortiz en una entrevista radial.
"En las bodegas tenemos que tener una persona solo para hacer trámites en el INV", añadió la empresaria. Con palabras casi calcadas, el ministro Arizu, dueño de la Bodega homónima en Luján, soltó en declaraciones a El Sol: "Las bodegas tenían que tener personal exclusivo para atender inspectores del INV".