El peronismo de Mendoza, entre la municipalización y el alineamiento con Cristina
-La conducción del peronismo ya opera como si fuese un partido local.
-Mientras que la agenda nacional marca el paso de la contracara kirchnerista.
PorJavier Polvani
9 de enero de 2026 - 07:00
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El cisma provocado por la dirigencia del peronismo confundió a la militancia.
El peronismo de Mendoza se rompió en la discusión entre la municipalización y el alineamiento con Cristina Fernández de Kirchner. La pelea entre el sector de los intendentes, que lidera el aparato, y el kirchnerismo derivó en una ruptura total, que será difícil remediar.
La conducción del partido ya opera casi como un partido vecinalista, enfocada en retener comunas y negociar gobernabilidad con Cornejo; frente a una oposición interna guiada por la agenda nacional del cristinismo.
La confrontación dejó tierra arrasada. Nadie vio ni escuchó el paso de ejércitos ni tanques ni la caída de bombas, pero el panorama del espacio político que encarna la oposición a la hegemonía cada vez más fuerte de Alfredo Cornejo luce como si todo eso le hubiese pasado. Y es posible que lo peor todavía no le haya pasado: irá en dos listas a las municipales del 22 febrero, alimentado el riesgo para la gobernabilidad de sus pocos intendentes.
La ruptura fue acompañada por un silencio sepulcral de sus protagonistas en la arena pública, lo que fomentó la confusión hacia las bases. La unidad se rompió en el tironeo por los candidatos a seis Concejos Deliberantes, dejaron trascender de ambos lados.
Peronismo: Intendentes vs. La Cámpora
El quiebre dejó de un lado al sector referenciado con los intendentes Omar Félix, de San Rafael, y Matías Stevanato, de Maipú, que conduce el aparato partidario con Emir Félix en la presidencia; y del otro al kirchnerismo, que tiene su brazo más potente en la agrupación La Cámpora, liderada por la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti.
felix sagasti
Emir Félix y Anabel Fernández Sagasti llegaron a la Junta Electoral por el nombre del frente K.
El cierre de listas del 3 de enero confirmó la fractura. A las urnas municipales irán en listas distintas, arriesgándose al daño de un resultado catastrófico. En el caso de los intendentes, el riesgo es mayor: si quedan mal parados en sus Concejos Deliberantes tendrán la gobernabilidad comprometida los siguientes dos años. El 22 de febrero los dos bandos comprobarán el costo electoral de la ruptura, subestimado en la escalada fuera de control.
Antecedentes de una disputa histórica
Los intendentes adjudican la pelea a la ambición desproporcionada de La Cámpora por las candidaturas, mientras que desde el kirchnerismo niegan esa razón y endilgan la ruptura a la decisión de los intendentes de negar las elecciones internas para dejarle la selección de candidatos a una mesa de ocho integrantes que ellos dominan. La puja entre los dos sectores ahora divorciados existe desde 2015. La pelea tuvo su punto más caliente antes de las elecciones por la gobernación de 2019. Se resolvió en las urnas, con una victoria ajustadísima del kirchnerismo, con Fernández Sagasti protagonizando.
En adelante, la jefa de La Cámpora hizo valer esa victoria en cada cierre de listas, donde el peronismo y sus aliados definieron las diferencias en los escritorios acomodando a dedo los nombres en las listas. Esta vez, el sector de los intendentes no quiso ni discutir la ocupación de los lugares en las boletas con el kirchnerismo, al contrario, reclamó el poder de la lapicera por ser el grupo que más ponía en juego.
Puentes rotos y acusaciones cruzadas
En esa pelea, los dos sectores escalaron sin techo hasta provocar la inesperada ruptura formal del partido y sus aliados para una cita con las urnas en seis departamentos: cuatro con intendentes peronistas (San Rafael, Maipú, Santa Rosa y La Paz), uno del radicalismo libertario de Alfredo Cornejo (Luján), y el restante (Rivadavia) de una fuerza vecinal.
flor destefanis (2)
Flor Destéfanis, intendenta de Santa Rosa.
Al final del proceso de selección de candidatos no quedó un sólo puente en pie, se clausuró el diálogo intersectorial como pocas veces pasó. De ambos lados culpan al otro por la ruptura, sin que les surja una necesidad de explicar por qué se produjo ese desenlace ni qué deben esperar los seguidores de cara al futuro.
Para las elecciones legislativas, los sectores del peronismo cocieron con muchas dificultades la unidad, pero otra derrota aplastante en las urnas causó un daño infinito. Desde entonces, la cúpula dirigencial del peronismo voló por los aires con la velocidad que se deshizo el hielo en el vaso de wisky que empinaba un viejo militante peronista cada vez que la emoción o la bronca le ponían pausa al relato sobre lo que está pasando al peronismo que hacía para ElEditor.
La frustración de la militancia
“Nos autodestruimos”, lamentó bamboleando la cabeza de izquierda a derecha y al revés no menos de siete u ocho veces. “No me nombrés en la nota, por favor, en estos momentos no estamos para echar leña al fuego”, pidió de entrada y lo repitió a cada rato mientras duró la charla, algo más que el whisky en el vaso.
La obsesión por no aparecer del militante se entiende mejor cuando al final de la rueda de consultas entre las dirigencias que protagonizaron la ruptura en búsqueda de declaraciones termina con la memoria del grabador con los mismos archivos que tenía al comenzar. “Las quieren todas para ellos y no tienen votos”, provocaron en off desde el sector de los intendentes, a la vez que el kirchnerismo agitaba los señalamientos a sus rivales por “votar con Cornejo en la Legislatura” y “buscar su apoyo” para la confrontación interna.
FELIX LEALTAD PERONISTA 2
El partido se quebró en dos sin terminar de despejar las dudas sobre los motivos. Cuesta entre la militancia asumir que la pelea fue por un puñado de candidaturas a seis Deliberantes. El relato del militante regado con Ballantines resume fielmente los testimonios de cada militante de a pie que se expresa sobre la crisis dirigencial del peronismo.
“Tengo bronca, no quiero hablar de más. Lo que menos quiero es hacer daño, ya está lleno el partido de gente que hace daño”, se excusó antes de alejarse con sus 70 años a cuesta sin dejarle al cronista un sólo dato que explique la debacle.
En cambio, pintó como gran artista el cuadro de la frustración que compone la militancia sin lograr entender qué están haciendo quienes tienen en sus manos la suerte del partido que legó Perón en Mendoza.