La guerra judicial y legislativa por la autonomía que encaró Alfredo Cornejo contra Omar y Emir Félix, sus rivales políticos en el sur de Mendoza, tiene su correlato retórico. Fueron la vicegobernadora, Hebe Casado, y Andrés Lombardi, la encargada de ponerle adjetivos a la contienda que encaró el gobernador para frenar la autonomía municipal. "Feudo", "chastrinada" y "esto no es Formosa" fueron las frases elegidas para machacar sobre la idea de que la autonomía que impulsan los peronistas del Sur es intolerable desde el punto de vista normativo.
La autonomía, campo de batalla
En Mendoza, la disputa por la autonomía municipal de San Rafael se transformó en un campo de batalla político por impulso del gobernador Alfredo Cornejo, quien decidió avanzar con una reforma constitucional que busca reglamentar la autonomía de los municipios, fijando límites estrictos a su capacidad tributaria y neutralizando la jugada del peronismo sanrafaelino, liderado por los hermanos Félix.
La estrategia combina dos frentes: por un lado, el Ejecutivo provincial enviará a la Legislatura un proyecto de enmienda constitucional para consagrar la autonomía municipal dentro de la Carta Magna, pero bajo reglas claras y con un cerrojo a la creación de nuevos impuestos. Por otro, se presentó ante la Corte un conflicto de poderes para frenar la convención constituyente de San Rafael, impulsada por Emir Félix y respaldada por su hermano Omar, intendente del departamento.
El trasfondo de la disputa con los Félix
El trasfondo es la puja por el control territorial y el manejo de los recursos. San Rafael, bastión histórico del peronismo, decidió emprender el camino hacia su propia Carta Orgánica, lo que desde el Barrio Cívico fue interpretado como una virtual secesión normativa. La reacción del gobernador fue “ir por todo”: cortar de raíz la iniciativa de los Félix y, de paso, imponer nuevas reglas a los 18 municipios de la provincia.
“Queremos que la autonomía tenga reglas definidas, alcances precisos y seguridad jurídica. Queremos evitar la imposición de nuevos impuestos”, explicó Cornejo al anunciar la reforma.
La artillería retórica
Pero la batalla no se libra únicamente en los recintos legislativos o en los tribunales. La vicegobernadora Hebe Casado y el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés “Peti” Lombardi, se encargaron de ponerle adjetivos a la contienda, reforzando el relato oficial.
“Un departamento o una familia feudal no puede llevarse por delante la institucionalidad que tanto hemos cuidado”, disparó Casado en rueda de prensa aludiendo directamente a los Félix. “Durante 24 años ha gobernado la misma familia y se han ido pasando el poder de un hermano al otro. Manejan el departamento como si fuera propio y hacen y deshacen. No permiten segundas opiniones. Parece que debajo de ellos no crece ni la chepica”, agregó.
Lombardi, por su parte, apeló a la comparación con Formosa, gobernada por Gildo Insfrán, tótem del peronismo que es blanco permanente del ataque cornejista. “Mendoza no es Formosa, donde cada uno hace lo que quiere. Estamos de acuerdo con la autonomía municipal, pero esa autonomía debe ser con transparencia, con reglas claras”, sostuvo. Recordó además que la convención de San Rafael nunca fue publicada en el Boletín Oficial y que se convocó con mayoría simple, cuando el dictamen del fiscal de Estado exigía dos tercios.
“La idea es pensar Mendoza o pensar una Mendoza estilo Formosa, esa es la discusión de fondo”, deslizó sobre lo que parece ser la estrategia comunicacional oficial de la contienda.
Defensa de la "institucionalidad"
El discurso de Casado y Lombardi busca reforzar la ofensiva institucional de Cornejo, presentándola como una defensa de la institucionalidad mendocina frente a prácticas que califican de “chastrinada". En esa narrativa, el cornsjismo busca instalar que los Félix son caciques locales que intentan perpetuar un poder familiar, mientras que el oficialismo se coloca en el rol de garante de la Constitución y de la transparencia.
“Una cosa es que sean votados para continuar en ese proceso, pero no por eso se tienen que llevar por delante la Constitución”, enfatizó Casado cuando se le recordó que los Félix fueron votados por los sanrrafaelinos. "Gildo Infrán también fue votado", quiso reforzar Lombardi.
Embed - Casado: "Consideramos que el proceso que se ha llevado adelante en San Rafael es una chastrinada"
La batalla legislativa y judicial
La tensión política se trasladará ahora a la Legislatura, donde Cornejo deberá asegurarse los votos para aprobar la enmienda constitucional. El gobernador ya demostró capacidad de hegemonía en otras encrucijadas, como la ley que habilitó a la minera San Jorge a explotar Uspallata. Sin embargo, la reforma de la autonomía municipal toca fibras sensibles en el entramado político provincial, porque redefine el equilibrio de poder entre el Ejecutivo y los municipios.
En paralelo, la Corte Suprema de Mendoza deberá resolver el conflicto de poderes planteado por Casado y Lombardi. Allí se dirimirá si la convención constituyente de San Rafael tuvo validez o si, como sostiene el oficialismo, se trató de un proceso irregular.