En Mendoza, la decisión del Gobierno Nacional de rebajar el rango del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) cayó como un baldazo de agua fría. La medida puso en alerta a trabajadores y referentes del sector, que esta semana se reunieron con la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti y el diputado nacional Adolfo Bermejo para expresar su preocupación.
Temor por el futuro del INV en Mendoza
“La angustia de quienes vinieron a vernos era palpable. Nos hablaron con el corazón en la mano, temiendo por sus empleos, por lo que pueda pasar con el INV y por el destino de nuestra vitivinicultura”, relató Fernández Sagasti.
No estamos hablando de un trámite administrativo, estamos hablando de una decisión que puede afectar directamente la calidad de nuestro vino, nuestras exportaciones y miles de puestos de trabajo. Anabel Fernández Sagasti. No estamos hablando de un trámite administrativo, estamos hablando de una decisión que puede afectar directamente la calidad de nuestro vino, nuestras exportaciones y miles de puestos de trabajo. Anabel Fernández Sagasti.
El INV tiene su sede central en Mendoza y cuenta con 432 empleados distribuidos en todo el país. Su rol es clave: fiscaliza, certifica y controla la calidad del vino argentino. Es, además, la institución que permite que nuestro vino sea reconocido en mercados internacionales por su excelencia.
“Prácticamente se elimina un organismo que ha sido fundamental para la elaboración del vino tal como lo conocemos”, advirtió Bermejo. “Y eso no sólo pone en riesgo la producción, también la confianza del consumidor y la posición de Mendoza en el mundo”.
La decisión del Gobierno nacional implica que el INV dejará de tener autonomía y pasará a funcionar como una simple unidad dentro del organigrama del Ministerio de Economía. Para los trabajadores, esto significa recortes, falta de recursos y una posible ola de despidos.
La calidad del vino en juego
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, distintos organismos públicos fueron recortados o reestructurados. Pero en este caso, la medida toca una fibra muy sensible para Mendoza. El INV no es un ente más: es parte de su historia productiva, de su cultura y de su economía regional.
“Nos duele porque es nuestro. Porque lo construimos con años de trabajo y esfuerzo”, resumió uno de los empleados que participó de la reunión.
Sabemos que puede haber cambios, pero degradar al INV es desproteger a la vitivinicultura. Trabajador del INV. Sabemos que puede haber cambios, pero degradar al INV es desproteger a la vitivinicultura. Trabajador del INV.
La reunión, según explicaron desde el entorno de los legisladores, fue pedida por los propios representantes del INV, que buscan visibilizar lo que está ocurriendo. Y, sobre todo, evitar que el silencio tape una realidad que ya empezó a golpear.
“Vamos a acompañar este reclamo, porque creemos que hay mucho en juego”, aseguró Fernández Sagasti. “Cuidar al INV es cuidar el trabajo mendocino, el vino argentino y una parte fundamental de nuestra identidad”.