Diez puntos.

No hay ajuste que aguante: el déficit distingue al presupuesto que aprobaría Diputados

Los ingresos crecieron un 76%, los gastos lo hicieron en un 82%, ampliando la brecha fiscal y mayor presión sobre las cuentas públicas. El ajuste no alcanza.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
11 de noviembre de 2025 - 17:54

El oficialismo negocia votos para la autorización del roll over (renegociación de deuda) y esperaba al PJ. Pero las voluntades vendrían de La Unión Mendocina para llegar a los dos tercios necesarios. La renovación de los créditos requiere dos tercios de los votos.

La pauta va en línea contraria a la imperante a nivel nacional, en la que el "déficit no se negocia". Mientras en 2025 el rojo se estimó en $246.000 millones, para 2026 la cifra trepa a $648.553 millones, casi triplicando el desbalance en apenas un año.

Casa de Gobierno (6)

El contraste entre 2025 y 2026

En el Presupuesto 2025, las erogaciones totales alcanzaron los $3.457 billones, frente a ingresos por $3.211 billones. Esa diferencia generó un déficit manejable, aunque preocupante, que obligó a recurrir a financiamiento externo y remanentes de ejercicios anteriores.

El panorama cambia drásticamente en el Presupuesto 2026. Las erogaciones se disparan hasta los $6.292 billones, mientras que los recursos apenas llegan a $5,644 billones. El resultado es un déficit de $648.553 millones, equivalente a más del 10% de los ingresos reales.

La comparación muestra que, aunque los ingresos crecieron un 76%, los gastos lo hicieron en un 82%, ampliando la brecha fiscal y generando mayor presión sobre las cuentas públicas.

La composición del gasto

El análisis de las planillas oficiales revela que el déficit no se explica por un aumento en la inversión, sino por el peso de los gastos corrientes. En 2026, estos ascienden a $5.419 billones, lo que representa el 86% del total. Se trata de partidas destinadas a salarios, funcionamiento del Estado y servicios esenciales.

Los gastos de capital, vinculados a infraestructura y obra pública, alcanzan los $873 mil millones, el 14% del total. En 2025, la proporción fue similar: predominio total de gastos corrientes sobre los de inversión. Esta estructura refleja una rigidez fiscal que limita la capacidad de ajuste y condiciona la sostenibilidad de las cuentas.

Los ingresos y su fragilidad

Del lado de los recursos, la situación también muestra debilidades. En 2026, los recursos corrientes suman $5,633 billones, mientras que los recursos de capital apenas llegan a $10,8 mil millones, una cifra marginal. La provincia depende casi exclusivamente de la recaudación tributaria y de las transferencias nacionales, con escasa capacidad de generar ingresos extraordinarios.

En 2025, la composición fue similar: predominio absoluto de recursos corrientes. Esto evidencia que la estructura de ingresos de Mendoza es poco diversificada y altamente sensible a la evolución de la economía nacional.

El financiamiento del déficit

El Gobierno de Mendoza, encabezado por Rodolfo Suárez hasta diciembre de 2023 y luego por Alfredo Cornejo, ha debido recurrir a distintas fuentes de financiamiento para cubrir el rojo. En 2026, el presupuesto prevé:

  • Uso de créditos de organismos multilaterales y FFFIR: $20,7 mil millones.

  • Fondos por resarcimiento industrial: $496,1 mil millones.

  • Remanentes de ejercicios anteriores: $132,2 mil millones.

  • Refinanciación de deuda consolidada: $354,0 mil millones.

La estrategia muestra una fuerte dependencia de deuda y transferencias extraordinarias, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad a mediano plazo.

Causas del déficit creciente

Los especialistas señalan varias razones detrás del aumento del déficit:

  • Inflación y salarios: La pauta inflacionaria nacional obliga a ajustar la partida de personal, que representa el mayor gasto corriente. Los acuerdos paritarios y los incrementos salariales impactan directamente en las cuentas.

  • Rigidez del gasto público: Con más del 85% destinado a gastos corrientes, la provincia tiene escaso margen para recortar sin afectar servicios básicos como salud, educación y seguridad.

  • Dependencia de transferencias nacionales: La evolución de los recursos provinciales está atada a la coparticipación y a fondos especiales, lo que expone a riesgos políticos y macroeconómicos.

  • Mayor inversión en infraestructura: Aunque sigue siendo minoritaria, la obra pública creció en términos absolutos, presionando sobre el déficit.

  • Refinanciación de deuda: El peso de la amortización y ajuste de la deuda consolidada, estimado en $354.610 millones, condiciona la capacidad de maniobra del Ejecutivo.

Implicancias políticas y económicas

El déficit proyectado para 2026 coloca a Mendoza en una situación delicada. La necesidad de financiamiento externo y la dependencia de fondos extraordinarios podrían comprometer la autonomía fiscal de la provincia. Además, la ampliación del rojo respecto de 2025 genera preocupación en la Legislatura Provincial, donde se discute la viabilidad de las metas oficiales.

El desafío para el Ministerio de Hacienda y Finanzas, encabezado por Víctor Fayad, será equilibrar las cuentas sin afectar la prestación de servicios esenciales ni frenar la inversión pública. La discusión sobre el presupuesto se convierte así en un termómetro político y económico de la gestión de Alfredo Cornejo, en un contexto nacional marcado por la incertidumbre macroeconómica.

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