El durazno y la pelusa.

Si vas a Chile ni se te ocurra leer esta nota, te puede hacer cambiar de plan

- Sistema Integrado Cristo Redentor, la denominación que conlleva un oxímoron.

- Un viaje a Chile en temporada alta exige paciencia y tiempo.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
20 de diciembre de 2025 - 21:33

"La historia se repite, primero como tragedia y después como farsa". Si Carlos Marx tuvo razón, la historia del paso de Mendoza a Chile es una farsa en loop. Con el inicio de las vacaciones de verano, el Sistema Integrado Cristo Redentor, uno de los corredores bioceánicos más importantes de Sudamérica, se volvió a colapsar el sábado.

Lo que debería ser un trámite fluido entre Argentina y Chile se transformó, una vez más, en una odisea de paciencia y frustración. Es la crónica de otro percance colectivo anunciado. Lo extraño sería lo contrario: que el tránsito de las vacaciones avanzara días y días sin pausas entre Mendoza y el vecino país.

Spoiler: quienes viajen haste el miércoles para pasar la Navidad en el país trasandino pueden tardar más de lo normal para llegar a destino.

La odisea de ir a Chile en temporada alta

Desde la localidad de Las Cuevas hasta la entrada del túnel internacional, y descendiendo hacia los caracoles del lado chileno, cientos de vehículos permanecieron estáticos durante un largo rato este sábado, atrapados en una trampa logística que excede la mera coyuntura estacional.

parador montaña

Sin embargo, atribuir este caos únicamente al aumento del flujo turístico o a las "compras en el exterior" sería un análisis superficial. La situación actual en la Alta Montaña es el síntoma visible de una patología estructural mucho más profunda: la falta de concreción de las promesas oficiales realizadas en la última década y la incapacidad técnica de modernizar la gestión fronteriza.

El cuello de botella de infraestructura

Para entender por qué se llega a esta situación año tras año, es necesario mirar hacia atrás. Durante la última década, tanto los gobiernos de Mendoza y la Nación Argentina, como sus contrapartes en Santiago de Chile, anunciaron planes ambiciosos financiados en gran parte por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El objetivo era claro: duplicar la capacidad operativa del paso. La realidad, hoy, es que el corredor sigue dependiendo de una infraestructura obsoleta.

El caso más emblemático de esta parálisis es la refuncionalización del Túnel Caracoles. Este antiguo túnel ferroviario debía ser transformado, según las promesas propaladas a través de la prensa, en una vía vehicular para permitir un tránsito de doble mano real y segregado, funcionando en tándem con el actual túnel del Cristo Redentor.

La obra, anunciada con bombos y platillos, sufrió frenos por falta de financiamiento, inflación y cambios de administración política. Hoy, en lugar de contar con dos vías de circulación fluidas bajo la cordillera, el tránsito sigue comprimiéndose en un solo conducto bidireccional inaugurado en 1980, absolutamente insuficiente para la demanda actual.

La falacia de la "Integración Inteligente"

Si la infraestructura física es deficiente, la infraestructura lógica —la burocracia— es el golpe de gracia. A pesar de contar con el moderno complejo Los Libertadores en el sector chileno, inaugurado en 2019, y las recientes (aunque modestas) mejoras en el complejo Horcones del lado argentino, el sistema opera con una mentalidad del siglo pasado.

El concepto de "Control Integrado", donde teóricamente el trámite se realiza una sola vez en el país de ingreso, choca contra la realidad de sistemas informáticos que no dialogan entre sí. Las "caídas del sistema" son la excusa recurrente que esconde una falta de inversión en conectividad robusta de alta montaña.

paso a chile (6)
El paso internacional Cristo Redentor está habilitado

El paso internacional Cristo Redentor está habilitado

Además, existe una asimetría crítica en la dotación de personal. De nada sirve que Chile tenga un edificio con capacidad para atender 15 líneas de vehículos simultáneas si, por decisiones administrativas o falta de presupuesto para horas extra, solo se habilitan cinco casillas en pleno pico de temporada. Esta falta de coordinación fina entre la Aduana, la Dirección Nacional de Migraciones y la PDI chilena convierte a los complejos fronterizos en embudos artificiales.

Un costo económico y humano

El colapso no es gratuito. Para el sector del transporte de cargas, representado por la Aprocam (Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza), cada hora de demora representa costos en dólares que restan competitividad a las exportaciones regionales. Los camiones, obligados a esperar en playones en Uspallata para no saturar el túnel, pierden días valiosos de logística.

Para el turismo, el impacto es reputacional. Las familias que hoy esperan bajo el sol difícilmente recomienden la experiencia. La promesa de una "Ventanilla Única" y la digitalización total, tantas veces esgrimida en reuniones bilaterales y cumbres del Mercosur, sigue siendo una utopía.

Un problema sin dueños

La postal de este verano en el paso Mendoza - Chile no es un accidente; es la consecuencia lógica de la inacción. Mientras las obras estructurales como el Túnel Caracoles sigan siendo renglones en un presupuesto suspendido y la gestión fronteriza no avance hacia una automatización real, el colapso dejará de ser noticia para ser costumbre.

Las autoridades de ambos lados de la cordillera enfrentan el desafío de pasar de los "Comités de Integración" y las actas de intención, a la ejecución real de las soluciones que ya están diagnosticadas. Hasta entonces, el Cristo Redentor seguirá siendo un monumento a la belleza geográfica, pero también un testigo silencioso de la ineficiencia humana.

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