El 14 de abril se conocerán finalmente las ofertas por la venta de las acciones que Enarsa posee en Citelec, la sociedad controlante de Transener. El Gobierno nacional decidió postergar la fecha original —prevista para el 26 de marzo— de uno de los procesos de privatización más relevantes del año, que definirá quién se queda con el control de la columna vertebral del sistema eléctrico argentino.
Caputo postergó el proceso
La decisión de diferir el cronograma fue tomada por el Ministerio de Economía. El ministro Luis Caputo firmó la Resolución 364, publicada en el Boletín Oficial, que introdujo cambios clave en el pliego licitatorio. Según fuentes oficiales, el objetivo fue “emprolijar los requisitos legales y regulatorios” para dotar de máxima seguridad al proceso. La cautela se explica por el calibre del activo en juego: Transener es un monopolio natural y estratégico, responsable de más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión que aseguran el funcionamiento del sistema eléctrico nacional.
Una empresa estratégica y rentable
El atractivo de la compañía no reside únicamente en su importancia operativa, sino también en su presente financiero. Tras años de congelamientos tarifarios, Transener atraviesa un ciclo de fuerte rentabilidad. En 2025 registró ganancias netas estimadas en 180 millones de dólares, impulsadas por la recomposición de tarifas y la aprobación de la última Revisión Quinquenal Tarifaria. Este desempeño la convirtió en “la joya de la corona” del plan de privatizaciones, según analistas de la City porteña.
Los pesos pesados en la competencia
La puja por las acciones de Citelec reúne a actores de peso en el sector energético y financiero. Entre los interesados figuran Edison Energía, el holding liderado por los hermanos Juan y Patricio Neuss, que ha sumado a empresarios de alto perfil como Guillermo Stanley, Federico Salvay y Carlos Giovanelli, además de Rubén Cherñajovsky y Luis Galli. Su musculatura financiera lo posiciona como un competidor temible.
También se espera la participación de Genneia, presidida por Jorge Brito y líder en energías renovables, y de Central Puerto, el mayor generador eléctrico del país. No se descarta, además, la aparición de fondos de inversión especializados en infraestructura, atraídos por la estabilidad de los ingresos regulados de Transener.
Dos mendocinos se anotaron en la disputa por el paquete accionario: José Luis Manzano y Daniel Vila. Los principales accionistas de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del Área Metropolitana de Buenos Aires, han comenzado a mover sus fichas para desembarcar en el negocio del transporte de alta tensión. Junto a Mauricio Filiberti, conforman un consorcio que ya controla el eslabón final de la cadena eléctrica y que ahora busca sumar la columna vertebral del sistema.
De concretarse, la integración sería inédita: pasarían de distribuir energía en el centro de mayor consumo del país a manejar la red que conecta los grandes nodos de generación con los polos industriales y urbanos de todo el territorio.
Transener y los intereses en juego
El interés de Manzano y Vila refleja la reconfiguración profunda que atraviesa el sector energético argentino. Su apuesta no solo tiene un componente económico, sino también político y simbólico: muestra cómo empresarios del interior buscan ocupar un lugar protagónico en decisiones estratégicas que antes parecían reservadas a conglomerados porteños.
El desenlace se conocerá el 14 de abril, cuando se abran los sobres y se revelen las ofertas. Hasta entonces, el tablero seguirá en movimiento, con los mendocinos como protagonistas inesperados de una disputa que promete marcar un antes y un después en el mapa energético nacional.