Las familias argentinas enfrentan crecientes dificultades para llegar a fin de mes, a pesar de que las estadísticas del INDEC reflejaron una disminución de la inflación, según explicó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Se trata del especialista que días atrás realizó una dura denuncia contra el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC): el sociólogo de reconocida trayectoria en la medición y elaboración de informes alternativos aseguró en una entrevista con Radio El Destape que el organismo liderado por Marco Lavagna no informó adecuadamente a la población y a la comunidad científica y académica acerca de la implementación de cambios en los instrumentos de recolección de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
Eso le permitió al gobierno subestimar la cantidad de personas que viven en la pobreza y la indigencia en la Argentina y, a la vez, acrecentar la desaceleración del flagelo registrada a partir del segundo semestre de 2024.
Recesión y baja de consumo
El especialista atribuyó la supuesta baja de la inflación a la contracción del consumo y a las políticas de ajuste implementadas por el gobierno, que generaron un marcado "estrés económico" en los hogares.
En diálogo con Radio Rivadavia, Salvia detalló que la crisis económica de fines de 2023 y principios de 2024, intensificada por medidas de ajuste, tuvo un impacto severo. "Tuvimos una crisis muy fuerte, producto de políticas que algunos consideran autoimpuestas para lograr una estabilización macroeconómica", afirmó.
Aunque la inflación bajó, el experto señaló que esto no se debió a un plan económico virtuoso, sino a una caída en el consumo. "No hay masa monetaria que refuerce la demanda, y las políticas de ajuste redujeron el consumo, lo que a su vez bajó los precios", explicó.
El aumento de los costos de servicios básicos, como combustible, transporte, gas, luz, agua y comunicaciones, incrementó significativamente los gastos fijos de las familias.
"El ingreso corriente se ve afectado porque los gastos fijos aumentaron fuertemente. Esto reduce el consumo en alimentos, vestimenta y el funcionamiento básico del hogar", precisó Salvia. Este fenómeno, que denominó "estrés económico", reflejó la creciente incapacidad de los hogares para cubrir sus necesidades básicas.
Al ser consultado sobre el futuro, Salvia advirtió que la persistencia en la retirada de dinero del mercado profundizaría la crisis. "Si el gobierno sigue sacando pesos, el ajuste se intensificará. Habrá menos consumo, se venderá menos combustible, las familias se endeudarán más para comprar alimentos y enfrentarán mayores moratorias en sus tarjetas", señaló. Este escenario, según el especialista, conduciría a una mayor restricción económica y a un aumento del estrés económico.
Qué pasa en Mendoza con los servicios
Mientras la inflación general, que en el número "formal" va a la baja, acapara titulares, lo que realmente carcome el sueldo está fuera de la góndola. Los llamados rubros inelásticos: gas, luz, agua y alquiler son los que capturan el poder adquisitivo en Mendoza. Estos servicios esenciales, imposibles de recortar, aumentaron muy por encima del promedio y se llevan una porción cada vez más brutal del ingreso familiar en esta provincia.
Los datos oficiales de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) cruzados con los ingresos actualizados por IPC indican que, aunque los alimentos subieron, lo hicieron al ritmo del IPC, permitiendo una aparente estabilidad en el consumo. Sin embargo, el aumento en las boletas y el alquiler, rubros imposibles de recortar, se llevan una porción enorme del poder adquisitivo.