La inclusión de las personas con discapacidad a veces parece más un anhelo que una realidad en sí misma. Afortunadamente, hay personas y espacios que sí toman en serio este tema y le otorgan las mismas oportunidades que a otros ciudadanos, como el caso de la carpintería de David Mercado en el departamento San Rafael.
El carpintero recibió la propuesta para tener, en su taller de calle Independencia, chicos de la Asociación Para la Rehabilitación Infantil Down (APRID) y enseñarles uno de los oficios más antiguos del país y del mundo en general.
Actualmente, Mercado tiene como acompañante a Elías, un joven adolescente con una leve discapacidad mental que se coloca el delantal y aprende, de a poco, todo lo concerniente al trabajo de la madera. “Mi prima trabaja en APRID y me comentó que los chicos necesitaban un espacio para adaptarse a lo que es un taller, empezamos con unos chicos que vinieron solo una hora, y ya después vino un chico que hacía una pasantía de dos días a la semana”, contó David a ElEditor sobre la génesis de esta idea.
Sobre las tareas que les enseña a los integrantes de la asociación, Mercado relató que “les damos trabajos que tengan menos peligro para ellos, le enseñamos a lijar, limpiar elementos cuando uno deja colado un banco u otras tareas, siempre trato de darle diferentes trabajos para que se incentiven en hacer las cosas”.
Un trabajo que hace desde el corazón
En cuanto al acompañamiento de Elías, el carpintero sureño explicó: “Elías viene con su profe Silvina los lunes y miércoles, se pone su guardapolvo para empezar a trabajar y le voy dando tranquilidad y cualquier cosa que necesite me pregunta, de a poco va avanzando y eso es lindo. Cuando me propusieron que vengan los chicos, nunca lo dudé y lo hago desde el corazón, no desde lo marketinero digamos”.
“Este año iban a venir dos chicos a la semana, pero esos tiempos los maneja APRID, yo les brindó el lugar para que puedan estar y aprender este oficio que yo hago desde los 15 años”, apuntó Mercado.
APRID es una de las tantas instituciones sociales que tiene San Rafael y que obtiene un gran reconocimiento por parte de los ciudadanos del departamento sureño.