El mercado laboral argentino exhibe hoy una de sus facetas más duras: la necesidad de multiplicar empleos para sostener el nivel de vida. Según un informe reciente de la Fundación Encuentro, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondiente al cuarto trimestre de 2025, el pluriempleo alcanza ya a 1,6 millones de personas. Esto representa el 12,2% de la población ocupada, un dato que revela la profundidad de la crisis de ingresos.
Aunque la cifra se mantiene estable respecto al récord histórico de 2024 (12,4%), el salto estructural es evidente si se compara con el 8,8% registrado en 2016. En apenas una década, el número de trabajadores con más de un empleo creció un 50%. Tener un solo trabajo, hoy, ya no garantiza la cobertura de las necesidades básicas para una porción creciente de la sociedad.
Mendoza no escapa a la tendencia de la precarización
Según datos del INDEC basados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre el empleo en negro que se realiza en 31 aglomerados de todo el país incluído Gran Mendoza, la tasa de empleo informal en los 31 aglomerados urbanos pasó de 42,0% en el 4º trimestre de 2024 a 43,0% en el 4º trimestre de 2025. Para Mendoza implica un indicador más en rojo que se suma a los del pluriempleo, el crecimiento del ejército de monotributistas y la enorme cantidad de trabajadores que busca otro empleo para llegar a fin de mes (técnicamente llamada ocupación demandante de empleo).
No sólo los jóvenes están afectados
El informe, difundido por El Cronista, derriba la idea de que el pluriempleo es una práctica marginal o exclusiva de jóvenes en sus primeras experiencias laborales. Los datos muestran que el fenómeno está concentrado en las edades centrales de la vida activa: el 85% de quienes tienen más de un trabajo tiene entre 30 y 65 años. Es decir, se trata de personas en plena etapa productiva, muchas de ellas con responsabilidades familiares.
El género también marca diferencias significativas. El 56,6% de los pluriempleados son mujeres. Mientras que el 15,5% de las mujeres ocupadas recurre a más de un empleo, en los varones esa tasa baja al 9,5%. La brecha se explica, en parte, por la inserción en sectores de baja carga horaria y salarios reducidos, como el servicio doméstico, que representa el 13% del total del pluriempleo.
Una estrategia de supervivencia
Más de seis de cada diez pluriempleados son jefes o jefas de hogar. Este dato refuerza la idea de que la multiplicación de tareas no responde a consumos suntuarios, sino a una estrategia central de sostenimiento económico. El pluriempleo se convierte en un mecanismo de supervivencia frente a la erosión del poder adquisitivo.
La Fundación Encuentro, un think tank cercano a Sergio Massa, describe el fenómeno bajo una lógica dual. Por un lado, funciona como estrategia de subsistencia para los sectores más vulnerables: el 23% de los pluriempleados se ubica en el segundo decil de ingresos, es decir, entre los más bajos. Por otro lado, también se observa una concentración en el decil más alto, donde el 19,4% de los pluriempleados pertenece al grupo de mayores ingresos. En este caso, la suma de trabajos se utiliza como una forma de intensificación para mantener niveles de consumo o ahorro.
La paradoja de los ingresos
El esfuerzo adicional se traduce en una brecha salarial. Quienes tienen más de un empleo perciben, en promedio, un 13,1% más de ingresos que quienes cuentan con un solo puesto. Sin embargo, si se observa la mediana, la diferencia salta al 33,3%. Esto revela que, aunque el pluriempleo puede mejorar los ingresos, no necesariamente garantiza estabilidad ni calidad de vida.
Geográficamente, el fenómeno tiene un epicentro claro: el Gran Buenos Aires concentra el 54,8% de los casos, seguido por la región Pampeana con el 23,5%. La distribución territorial muestra que el pluriempleo se vincula estrechamente con las áreas de mayor densidad poblacional y actividad económica.
El significado del pluriempleo
Para la Fundación Encuentro, el crecimiento del pluriempleo no debe interpretarse como un signo de vitalidad del mercado laboral. Por el contrario, constituye un síntoma de la erosión de los ingresos y de la incapacidad de un solo empleo para garantizar la subsistencia. “El pluriempleo deja de ser un fenómeno marginal para convertirse en una dimensión central de la dinámica laboral contemporánea”, concluye el informe.
La fotografía que ofrecen los datos es clara: la crisis de ingresos no cede y obliga a millones de argentinos a multiplicar esfuerzos para llegar a fin de mes. El pluriempleo, lejos de ser una opción, se ha convertido en una necesidad estructural que redefine el mapa del trabajo en el país.