La ruta que conduce a la villa cordillerana de Uspallata recibió en las últimas horas un nuevo capítulo de la disputa social que atraviesa a la comunidad. Allí, un enorme cartel de propaganda oficialista, con la consigna "Montaña sin basura, encargate de tus residuos”, amaneció intervenido por vecinos que, munidos de aerosoles, decidieron responder con otra frase: “Montaña sin megaminería”.
El mensaje original, que invitaba a turistas y pobladores a cuidar la limpieza del lugar, fue resignificado por quienes ven en la megaminería una amenaza directa a la vida cotidiana y al agua de la región. La intervención sobre el cartel se da en el marco de tensión social después de que la Legislatura provincial aprobara la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la mina San Jorge, proyecto que despierta fuertes tensiones por los residuos tóxicos que dejará en la zona, según ha admitido el propio CEO de la compañía, Fabián Gregorio.
Embed - Cartel intervenido en Uspallata
El trasfondo social: San Jorge en la mira
En Uspallata, la megaminería no es un tema menor. Desde hace años, y especialmente en el 2025, vecinos, organizaciones ambientales y comerciantes locales sostuvieron una lucha contra la explotación minera que, entienden, pondrá en riesgo el recurso más vital: el agua. La consigna “Uspallata sin basura”, pensada como campaña oficial de concientización, fue reinterpretada por la comunidad como un grito de resistencia: “Uspallata sin megaminería”.
La acción con aerosoles, aunque sencilla, se convirtió en símbolo de un clamor popular. No se trató solo de tachar una frase, sino de disputar el sentido de la comunicación oficial en un espacio público visible desde la ruta. Allí, donde el Estado busca instalar mensajes de responsabilidad ciudadana, los vecinos instalaron su propia narrativa: la defensa del agua frente a la amenaza extractiva.
La escena deja en claro que la tensión social en Uspallata sigue viva. Mientras el Gobierno insiste en avanzar con proyectos mineros, los pobladores responden con creatividad y protesta. El cartel intervenido es hoy más que un anuncio: es un mural improvisado que refleja la pulseada entre propaganda oficial y clamor popular.