El obispo de la diócesis de San Rafael, monseñor Carlos María Domínguez, presentó su renuncia al cargo y la misma fue aceptada por el Papa Francisco. La noticia fue confirmada oficialmente en las primeras horas de la mañana del jueves. En su lugar, fue designado como administrador apostólico monseñor Marcelo Mazzitelli, actual obispo auxiliar de Mendoza.
Se trata de la segunda renuncia de un obispo enviado por el Papa Francisco en tres años: la anterior dimisión fue la de Eduardo Taussig, quien tras una larga polémica y enfrentamiento con los sectores ultraconservadores católicos de San Rafael dio un portazo.
Sobre el proceso de transición, el vocero del arzobispado, José Antonio Álvarez, dij que “la renuncia fue inmediatamente aceptada y se designó un administrador apostólico, lo que evita un período de vacancia en el gobierno de la diócesis”. Además, consideró que la elección de Mazzitelli “es una decisión acertada, ya que es un obispo con experiencia y cercano a la realidad local”, remarcó en radio Vos, de San Rafael.
En cuanto al futuro de monseñor Domínguez, Álvarez señaló que el obispo partió el miércoles rumbo a Buenos Aires y que su intención es viajar a Roma para reunirse con el papa Francisco. “De momento, no hay información concreta sobre cuál será su próximo destino”, detalló.
San Rafael, diócesis ultraconservadora
En febrero de 2022 renunció a su cargo Eduardo Taussig, se enfrentó a las autoridades del seminario Santa María Madre de Dios, que desobedeció las órdenes del Vaticano de comulgar con la mano para mitigar los efectos del coronavirus. Finalmente Taussig cerró el seminario.
El seminario de San Rafael es un reducto ultraconservador católico que se ha resistido a los cambios introducidos en la Iglesia Católica desde el Concilio Vaticano II (1962-65), el cual habilitó en América Latina aperturas teológicas y pastorales. Taussig no era precisamente un cura progresista, sin embargo era orgánico en cuanto a la línea del Vaticano.
Antes de irse, Taussig sufrió escraches en la sede del Obispado e incluso fue atacado a trompadas por un cura de Malargüe, Camilo Dib, vicario de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, por su decisión de no dar la comunión con la mano para prevenir el Covid.
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