Hay pilotos que llegan a la Fórmula 1 por su velocidad, y hay otros, como Franco Colapinto, que además de volar en la pista, tienen ese "ángel" capaz de cambiarle el ADN a una escudería entera. En las últimas horas, la cuenta de Alpine decidió celebrar el gran presente del argentino con una selfie en modo "rockstar" viral.
"Cuando recordás que sumaste tus primeros puntos para Alpine la semana pasada", escribió el equipo de Enstone en su cuenta de Instagram, acompañando el texto con un emoji de manos arriba. En la imagen, se lo ve al pilarense con sus clásicos anteojos de sol espejados, tirando un beso a cámara y haciendo la "V" de la victoria, una estética que resume a la perfección el espíritu de un piloto que disfruta cada segundo en el Gran Circo.
El "Efecto Colapinto" en Enstone
El posteo no tardó en llenarse de comentarios argentinos que celebraron no solo el resultado deportivo en el GP de China, sino la actitud de Franco. Frases como "nuestro chico de F1", "facha y talento" o el ya clásico "sos todo lo que está bien", inundaron la publicación, demostrando que el vínculo entre el piloto y su público está más fuerte que nunca.
Lo que Alpine entendió rápido es que con Franco no solo contrataron a un piloto rápido; sumaron a una figura que genera una identidad visual y emocional única. En un ambiente que suele ser rígido y protocolar, la frescura de Colapinto es aire puro. Esa selfie, tomada en un momento de distensión en el box, representa el alivio de un equipo que finalmente ve los frutos de su trabajo en los puntos.
Más que un punto, una declaración de principios
Si bien la nota de color la dan las redes, el trasfondo es de puro éxito deportivo. Haber sumado ese décimo puesto en Shanghái fue el bautismo de fuego ideal para Franco con los colores de Alpine. La escudería francesa sabe que tiene entre manos a un diamante en bruto que se adapta a todo: desde pelear posiciones con Carlos Sainz hasta clavar una selfie que recorre el mundo en minutos.
El mensaje es claro: en Alpine hay equipo, hay auto y, sobre todo, hay un protagonista que no le teme a las luces del centro del escenario. Franco Colapinto llegó para quedarse y, de paso, para ponerle un poco de estilo argentino a la máxima categoría del automovilismo mundial.