Aunque hoy es la presidenta del Palmeiras y se ha transformado en la mujer más influyente del fútbol sudamericano, la trayectoria de Leila Pereira no siempre estuvo ligada al deporte. De joven, estudió periodismo y uno de sus primeros trabajos fue cubrir los partidos del Flamengo en el icónico estadio Maracaná.
Con una actitud tímida y humilde, se sentaba detrás del arco, asombrada por la multitud. Más tarde, cambió de rumbo y se recibió de abogada en la Universidad Cándido Mendes a principios de los 90. El salto a la élite financiera llegó a través de su matrimonio con el empresario José Roberto Lamacchia.
De él heredó un conglomerado de once empresas y hoy, con una fortuna estimada en 8.000 millones de reales (unos 1.500 millones de dólares), ocupa el cuarto lugar en el ranking de las mujeres más ricas de Brasil, según la revista Forbes. Hasta involucrarse de lleno con el "Verdao", su principal actividad fue presidir la empresa financiera Crefisa, especializada en préstamos personales con altos intereses.
El ascenso al poder en Palmeiras
El vínculo de Pereira con el Palmeiras se inició en 2015, cuando su empresa, Crefisa, se convirtió en la principal acreedora y sponsor del club, con el contrato más alto de Sudamérica. En aquel entonces, el club venía de esquivar el descenso y no tenía el poder económico actual.
Con el tiempo, su influencia creció, y en diciembre de 2021, se convirtió en la primera mujer presidenta en los 107 años de historia de la institución. Desde su llegada, el club ha ganado la Recopa Sudamericana, la Supercopa de Brasil, dos ligas brasileñas y tres campeonatos paulistas.
Entre los títulos y las polémicas
A pesar de su éxito, el alto perfil de Pereira ha generado controversia. Es muy activa en redes sociales y no duda en responder a sus críticos. Ha mantenido tensos cruces con jugadores y ha sido el blanco de la prensa, que la acusa de "explorar la miseria de otras personas" a través de su negocio de préstamos. Sin embargo, ella se muestra imperturbable y ríe de las críticas.
"Si el equipo gana, siempre es la plantilla, el entrenador. Si pierde, es la presidenta. Pero no pasa nada. Cuando gana, lo celebro conmigo misma. Me miro al espejo y me digo: 'Felicitaciones, Leila, eres genial'", comentó en una entrevista con la FIF