Barcelona atraviesa días sensibles tras la decisión de su capitán, el uruguayo Ronald Araújo, de tomarse una licencia por tiempo indeterminado para priorizar su salud mental. La determinación llega después de un período marcado por críticas, cuestionamientos y un desgaste emocional que terminó por afectar seriamente al defensor.
El punto de quiebre habría sido la expulsión sufrida el 25 de noviembre ante Chelsea en Londres, un episodio que reavivó viejos señalamientos por eliminaciones europeas pasadas y que desencadenó una nueva oleada de cuestionamientos. Ese clima hostil no solo lo golpeó deportivamente, sino también en lo personal.
El respaldo del DT del Barcelona y el pedido de privacidad
En conferencia de prensa, el entrenador culé, Hansi Flick, dejó clara la situación: “No está preparado para jugar. Es una situación privada y pido que lo respeten. No voy a decir nada más”.
El mensaje del técnico marcó un antes y un después. A partir de allí comenzó un proceso introspectivo que derivó en la aprobación del club para que Araújo se apartara temporalmente de la actividad.
Un viaje a Israel para reconectar con su fe
Con el visto bueno de la dirigencia, el zaguero emprendió viaje a Israel, donde busca reencontrarse con su espiritualidad, algo que él mismo ha manifestado públicamente en diversas ocasiones. Según medios españoles, su estadía se centrará en la introspección y la visita a lugares de fuerte significado religioso en Jerusalén, con la intención de hallar calma en medio del agitado panorama mediático.