Rosario Central vivió una jornada histórica en el Gigante de Arroyito gracias al golazo de tiro libre de Ángel Di María, que selló el triunfo por 1 a 0 ante Newells en la sexta fecha del Torneo Clausura. El partido había sido discreto para Fideo, pero sobre el final desplegó su magía y explotó el estadio.
Una infracción a menos de 10 minutos del final de Martín Fernández dejó a Central con un tiro libre lejano y frontal. El campeón del mundo tomó la pelota, la besó y, con un zurdazo preciso y potente, la colgó en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Juan Espínola.
El disparo, ejecutado desde 20,3 metros y a 81,2 kilómetros por hora, fue un verdadero misil imposible de detener.
El Gigante explotó de euforia y Di María lo gritó con toda su furia, sacándose la camiseta y dedicándoselo a su familia, que lo acompañaba desde uno de los palcos.
La emoción de Ángel Di Maria tras el clásico
Emocionado hasta las lágrimas, el campeón del mundo expresó tras el partido: “Toda mi vida soñé con esto. Lo único que deseaba era volver y cumplir este sueño. Pero ahora me queda algo más: ser campeón con Central”.
“Sé que muchos me putearon en su momento. Nadie supo lo que yo sufrí, lo que mi familia sufrió. Esta victoria es para ellos, y en especial para mi mujer y mis hijas, que me bancaron un año más fuera para poder cumplir este sueño”.