Este domingo quedó marcado como una jornada histórica para el tenis argentino en el circuito Challenger de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), con tres títulos conseguidos de manera simultánea por Juan Manuel Cerúndolo (China) Thiago Tirante (Polonia) y Marco Trungelliti (Rumania).
El menor de los Cerúndolo, uno de los representantes más talentosos de la nueva camada, volvió a mostrar el tenis sólido y paciente que lo caracteriza. Derrotó con autoridad por 6-2 y 6-3 al chileno Alejandro Tabilo en la final del Guangzhou Huangpu International Challenger para lograr este título muy importante para su carrera, ya que el porteño viene de superar distintas lesiones que interrumpieron su progresión y ahora suma confianza para recuperar terreno en el circuito.
En Polonia, Tirante brilló con una actuación arrolladora en el Szczecin Open, donde se impuso por 6-3 y 6-2 al español Pablo Llamas Ruiz. Con este triunfo, el platense sumó su tercer título en el circuito Challenger y consolidó una semana casi perfecta, en la que apenas cedió un set. El resultado le permite acercarse al lote de los cien mejores del mundo. Mientras tanto, en Rumania, Trungelliti se consagró en el Târgu Mure Challenger tras la retirada del croata Mili Poljiak en la final, cuando el argentino dominaba el partido.
Una jornada inolvidable para el tenis argentino
El triple festejo no es un hecho común y habla del excelente momento que atraviesan los tenistas argentinos en el circuito Challenger. Estas conquistas no solo engrosan las vitrinas individuales, sino que también se traducen en valiosos puntos para el ranking, que abren puertas hacia torneos de mayor jerarquía. La Legión Albiceleste, que tantas alegrías dio en décadas pasadas con nombres como Gastón Gaudio, Guillermo Coria, David Nalbandian o Guillermo Vilas, sigue escribiendo nuevas páginas de protagonismo.
Hoy, los jóvenes como Tirante y Cerúndolo conviven con la experiencia de jugadores como Trungelliti, conformando una camada diversa que asegura competitividad y futuro para el tenis argentino. En definitiva, el domingo quedó teñido de celeste y blanco en tres rincones distintos del planeta, reafirmando que la bandera argentina sigue ondeando con fuerza en el mundo del tenis.