Boca Juniors concretó una reducción sustancial de su masa salarial luego de desvincularse de varios futbolistas con contratos elevados, una decisión que le permitirá ahorrar millones de dólares por año. La medida marca un cambio relevante en la política de gestión del club que comanda Juan Román Riquelme.
Durante las últimas temporadas, Boca sostuvo una estructura salarial alta, con jugadores que no eran habituales titulares o que habían perdido protagonismo deportivo. La dirigencia, encabezada por Juan Román Riquelme, optó históricamente por respetar los contratos hasta su finalización, pero el nuevo contexto llevó a acelerar una depuración para equilibrar costos y rendimiento.
Las salidas de Boca en el mercado
Uno de los casos más relevantes fue el de Marcos Rojo, quien rescindió su contrato tras una conversación con Miguel Ángel Russo durante el Mundial de Clubes. El defensor, uno de los sueldos más altos del plantel, acordó su continuidad en Racing, lo que generó un ahorro inmediato en la estructura salarial.
También se concretó la salida de Sergio Romero, que dejó el club antes del vencimiento de su vínculo luego de quedar marginado tras un conflicto con un socio en la Bombonera. El arquero acordó su incorporación a Argentinos Juniors, liberando otro contrato de peso.
La reestructuración continuó con Frank Fabra y Cristian Lema, ambos sin lugar en la consideración del cuerpo técnico, y con Ignacio Miramón, cuyo préstamo no fue renovado y regresó a Gimnasia y Esgrima La Plata tras la decisión de Boca de no extender el acuerdo con el Lille ni ejecutar la opción de compra. Por último, la salida de Luis Advíncula, motivada por razones familiares que lo llevaron a regresar a Perú, terminó de consolidar el recorte salarial.
El impacto económico en el club
La suma de estas desvinculaciones representa un ahorro estimado en 7 millones de dólares anuales en sueldos, recursos que anteriormente se destinaban a contratos elevados sin correlato en minutos de juego.