LeBron James continúa escribiendo capítulos inéditos en la historia de la NBA. A los 41 años y en su temporada número 23 en la liga, la figura de Los Ángeles Lakers atraviesa uno de sus mejores momentos, en una campaña que podría ser la última con la franquicia angelina si no se alcanza un acuerdo para una extensión de contrato.
El máximo anotador de la mejor liga de básquet del planeta debió afrontar un inicio de temporada atípico y desafiante. Una lesión en la ciática derecha lo dejó fuera de toda la pretemporada y también del comienzo de la fase regular, una situación inédita a lo largo de su extensa carrera profesional.
A pesar de ese contexto adverso, LeBron disputó 17 partidos en la temporada y promedia 21,2 puntos por encuentro, números que reflejan su vigencia y capacidad de adaptación.
En su actuación más reciente fue una de las figuras en la victoria de los Lakers frente a los Memphis Grizzlies en el Crypto Arena, donde anotó 26 puntos con una efectividad de ocho aciertos en 14 intentos de campo.
La frase que sacudió a la NBA
Al finalizar el encuentro, el cuatro veces campeón de la NBA se refirió a las dificultades que atravesó por perderse la pretemporada por primera vez en su carrera y explicó cómo eso condicionó su arranque de temporada.
“Fue la primera vez en mi carrera que no estuve listo para el inicio de la temporada. Me perdí toda la pretemporada, todo el campamento de entrenamiento y los primeros 14 o 15 partidos, así que arranqué en desventaja y no pude entrenar como estoy acostumbrado a hacerlo durante el verano”, explicó James.
“Estoy del otro lado de la colina. Simplemente estoy disfrutando cada momento y entusiasmado por lo que trae el siguiente instante. Tuve que ser paciente conmigo mismo y aceptar que el ritmo iba a llegar con el tiempo”, agregó.