La NBA ya tiene a su Jugador Más Valioso de la temporada regular, y para sorpresa de pocos, el elegido fue Shai Gilgeous-Alexander, la gran figura de Oklahoma City Thunder, que redondeó una campaña espectacular tanto a nivel individual como colectivo.
Con apenas 26 años, el base nacido en Toronto se quedó con el MVP tras liderar a su equipo a un asombroso récord de 68 victorias y solo 14 derrotas en la fase regular. Shai no solo fue el máximo anotador de la mejor liga de básquet, (promedió 32,7 puntos por partido) sino que además aportó 5 rebotes, 6,4 asistencias y 1,7 robos por encuentro, mostrando su impacto en todas las facetas del juego.
Uno de los aspectos más destacados de su rendimiento fue su efectividad desde la línea de libres, liderando por segundo año consecutivo en tiros libres anotados con un promedio de 7,9 por juego.
En la votación final, el canadiense superó a otros dos pesos pesados como Giannis Antetokounmpo y Nikola Jokic, gracias a su regularidad y liderazgo durante toda la temporada. El punto de quiebre para muchos votantes fue el cruce directo ante los Denver Nuggets, donde Shai y los Thunder se impusieron en una ajustada serie 4-3, dejando en el camino al serbio y vigente MVP de las Finales.