El Rally Dakar ha vivido un punto de inflexión en las arenas de Al Ula. En una jornada que prometía ser una prueba de fuego para la resistencia mecánica, la mítica etapa maratón terminó convirtiéndose en el verdugo del vigente campeón, Yazeed Al-Rajhi (Toyota).
El piloto saudí, que el año pasado hizo historia al ser el primer local en conquistar la prueba, se vio obligado a claudicar, dejando el camino libre para que el sudafricano Henk Lategan asestara un golpe de autoridad al adjudicarse la etapa y el liderato de la general de autos.
El fin del reinado: los tres pinchazos que hundieron a Al-Rajhi
El drama para el equipo Toyota Gazoo Racing comenzó a gestarse mucho antes de lo previsto. Según informó la organización, Al-Rajhi sufrió un calvario técnico a la altura del kilómetro 234. El motivo fue tan simple como devastador: tres pinchazos sucesivos en un tramo donde la asistencia externa está prohibida por reglamento debido al formato de etapa maratón. A bordo de su nuevo Toyota GR Hilux DKR, el saudí no pudo encontrar respuestas ante la agresividad del terreno.
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Este abandono marca un final amargo para quien defendía la corona en su casa. Al-Rajhi y su navegante, Timo Gottschalk, confirmaron que no se reengancharán a la prueba, decidiendo priorizar la recuperación total de las lesiones sufridas en su accidente en la Baja Jordania el pasado abril. "El Dakar no perdona, y menos en una maratón. Perder al campeón defensor tan temprano cambia por completo la psicología de la carrera", comentan analistas desde el vivac en Al Ula.
Henk Lategan: un dominio absoluto en Al Ula
Mientras la decepción se apoderaba del campamento saudí, Henk Lategan firmaba una de las páginas más brillantes de su carrera. El piloto sudafricano dominó los 452 kilómetros de especial con una precisión quirúrgica, deteniendo el cronómetro en 4:47:08. Su ritmo constante le permitió no solo ganar la etapa, sino saltar a la cima de la clasificación general en la categoría Ultimate.
La amenaza de Dacia y los perseguidores
La victoria de Lategan no fue cómoda, ya que la competencia mostró garras afiladas:
- Nasser Al Attiyah. El catarí, al mando del Dacia oficial, finalizó segundo a 7:03. Pese a la diferencia, su posición lo mantiene como el principal escolta en la general.
- Marek Goczal. El polaco volvió a sorprender al ubicarse tercero (+14:15), consolidándose como el mejor piloto privado y una amenaza real para los equipos de fábrica.
- Sébastien Loeb. El multicampeón francés terminó cuarto, logrando minimizar daños en una jornada donde la navegación fue crítica.
El factor estratégico: La gestión del riesgo en la categoría reina
El abandono de Al-Rajhi subraya la crueldad intrínseca del Dakar. En la edición 2026, la tecnología de los prototipos T1+ (Ultimate) parece haber alcanzado un límite donde la delgada línea entre la velocidad punta y la integridad del neumático es casi inexistente.
Lategan ha demostrado que, de momento, tiene el equilibrio necesario. Sin embargo, con Al Attiyah acechando con el proyecto Dacia y un pelotón de privados que no cede terreno, la salida del último ganador abre un escenario de incertidumbre total. La carrera más dura del mundo ha reclamado a su rey, y ahora busca un sucesor entre las dunas de Arabia.