En un contexto de récord histórico en la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta, los trabajadores petroleros enfrentan una creciente incertidumbre laboral.
Vaca Muerta registra un récord de producción, pero las empresas despidieron a más de 700 personas la semana pasada. Pinceladas de la crisis.
En un contexto de récord histórico en la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta, los trabajadores petroleros enfrentan una creciente incertidumbre laboral.
Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, denunció despidos masivos y condiciones laborales adversas que contrastan con el auge de la actividad en la región.
En la última semana, se reportaron más de 700 despidos en el sector, mientras que algunas empresas han optado por pagar salarios en cuotas o, en algunos casos, no abonarlos.
Rucci calificó esta situación como un abuso empresarial que afecta tanto a los trabajadores como al medioambiente. "No vamos a permitir despidos ni que se haga un desastre ecológico", afirmó en una entrevista reciente.
La salida de empresas extranjeras como Petronas y Exxon ha agravado la situación, mientras que las operadoras ejercen presión sobre las contratistas pymes para reducir costos.
Según Rucci, estas medidas están llevando a las pequeñas y medianas empresas al borde del colapso, con consecuencias directas en el desempleo y el incumplimiento de convenios colectivos.
La fluctuación del precio del barril de petróleo y los cambios en la ley de hidrocarburos han generado incertidumbre en el sector. Aunque los salarios se han mantenido relativamente estables, la inflación y la falta de aumentos salariales están erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores.
Además, las condiciones laborales deficientes han incrementado el riesgo de accidentes, con un saldo de 100 trabajadores fallecidos en la última década.
Rucci también criticó la falta de control estatal y la postura de la Confederación General del Trabajo (CGT), señalando que no representa los intereses de los trabajadores petroleros. A pesar de los desafíos, el líder sindical confía en que este año de transición podría traer beneficios para la industria.