Las empresas de la industria argentina atraviesan un momento de contrastes. Mientras los indicadores de confianza empresarial muestran una leve mejora tras seis meses consecutivos en caída, el empleo en el sector manufacturero permanece inmóvil. Los datos del último relevamiento del INDEC, a través del Indicador de Confianza Empresarial (ICE), revelan que la recuperación en las expectativas económicas no logra trasladarse al terreno laboral.
Estancamiento del empleo
El dato más contundente del informe es que apenas el 3,4% de los industriales planea contratar trabajadores entre noviembre y enero. La cifra, incluso menor a la registrada en septiembre (3,7%), describe un panorama de empleo prácticamente paralizado. En paralelo, el porcentaje de quienes anticipan despidos se redujo levemente: del 18% al 16,5%. Sin embargo, la fotografía general no cambia: el 80,1% de las empresas no proyecta ninguna variación en su dotación de personal, una señal clara de prudencia ante un mercado que no termina de despegar.
La economía frente a la realidad laboral
El ICE se situó en –22,8 puntos en octubre, una mejora respecto a septiembre (–23,2), impulsada por expectativas más favorables en inflación, demanda interna y situación general de las firmas.
Pero esa mejora en la percepción empresarial no alcanza para dinamizar el empleo. La producción prevista para el inicio del verano se mantiene prácticamente congelada: solo el 13,3% de las firmas espera aumentar su actividad, mientras que el 64,3% no ve cambios en el horizonte. Con escaso dinamismo productivo, las empresas evitan expandir sus plantillas. Pero esa mejora en la percepción empresarial no alcanza para dinamizar el empleo. La producción prevista para el inicio del verano se mantiene prácticamente congelada: solo el 13,3% de las firmas espera aumentar su actividad, mientras que el 64,3% no ve cambios en el horizonte. Con escaso dinamismo productivo, las empresas evitan expandir sus plantillas.
Ventas y finanzas en retroceso
La situación actual de la industria en noviembre mostró deterioros en ventas, stocks y posición financiera. Este contexto más débil explica en buena medida la ausencia de planes de contratación: las empresas priorizan conservar márgenes y sostener estructuras antes que asumir nuevos costes laborales. “No hay margen para arriesgar”, confiesa un empresario del sector metalúrgico, que prefiere mantener su dotación estable antes que comprometerse con nuevas incorporaciones.
Obstáculos que frenan la producción
El relevamiento del INDEC también indaga sobre los principales obstáculos que enfrentan los industriales. El 50,2% identifica la baja demanda interna como el mayor freno para incrementar la producción y, por ende, el empleo. Otros factores relevantes son la competencia importada (10,6%) y la incertidumbre económica (8,8%). La combinación de estos elementos configura un escenario en el que la confianza mejora en los papeles, pero la realidad cotidiana de las fábricas sigue marcada por la cautela.
Una paradoja de la industria
La paradoja es evidente: mientras los empresarios perciben un leve alivio en variables macroeconómicas, como la inflación o la demanda proyectada, la falta de dinamismo en la producción y las ventas impide que esa confianza se traduzca en decisiones concretas de contratación. La industria inicia el verano sin motores que impulsen la creación de empleo y con expectativas moderadas que, por ahora, no alcanzan para revertir el estancamiento.
El desafío sindical y político
En este contexto, los trabajadores del sector manufacturero enfrentan un horizonte de estabilidad sin crecimiento. La ausencia de despidos masivos es un dato positivo, pero la falta de nuevas oportunidades laborales refleja un mercado que se mantiene en pausa. Para los sindicatos, la situación es preocupante: “La industria necesita políticas que reactiven la demanda interna y generen condiciones para que las empresas vuelvan a contratar”, señalan desde la Unión Obrera Metalúrgica.