El Tribunal Oral Federal N°4 dispuso el decomiso de bienes de Lázaro Báez y su hijo Martín por más de 54 millones de dólares, en el marco de la causa conocida como la “Ruta del dinero K”. La medida abarca propiedades, vehículos, empresas y fondos en el exterior, con el objetivo de recuperar el dinero lavado entre 2010 y 2013.
Los bienes alcanzados por el fallo
El fallo, firmado por el juez Néstor Costabel, ordena la inscripción de 440 inmuebles, 972 vehículos y máquinas viales a nombre del Estado. La medida también se extiende a cuentas bancarias en Suiza y Bahamas, así como a fondos provenientes de la subasta de dos aeronaves, un Rockwell Commander y un Learjet, que suman $4,3 millones.
Además, se impuso a Báez padre una multa equivalente al triple de la plata estipulada por lavado de dinero y a su hijo, al séptuple. Entre los bienes confiscados hay hoteles en El Calafate, estancias de miles de hectáreas y empresas de distintos rubros, varias manejadas a través de testaferros.
La investigación patrimonial estuvo encabezada por el fiscal federal Guillermo Marijuán, quien en 2016 se trasladó a Santa Cruz para coordinar más de 300 procedimientos. El operativo incluyó relevamientos del Cuerpo de Tasadores de la Nación, que valuó en más de USD 205 millones el patrimonio del empresario y su entramado societario.
La Justicia aún debe definir cómo se integrarán estos decomisos con los embargos dispuestos en la causa Vialidad, en la que Báez también recibió condena. Actualmente cumple una pena unificada de 15 años de prisión por delitos vinculados a la obra pública y al lavado de activos.