El 17 de de julio, a más tardar, es el último día para firmar el decreto que unifique elecciones provinciales con las nacionales y que se publique un día después. Así, todo se definirá en octubre. Esta opción es viable si hay acuerdo con La Libertad Avanza. No está caído, pero no hay definiciones aun.
Alfredo Cornejo mide los tiempos aunque los días corren. Los interlocutores libertarios han empantanado la negociación y no por temas de fondo. "El nombre del frente es un problema", blanquea alguien que frecuenta el cuarto piso de la Casa de Gobierno. El Gobernador se resiste a entregar la marca Cambia Mendoza y que el cartel sea exclusivo del partido presidencial.
"No estamos desesperados", avisan en el Parque Cívico y "Cornejo no es un gobernador más", agregan destacando el vínculo con la Nación y el respaldo que tiene el mendocino de parte de otros mandatarios.
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El gobernador Alfredo Cornejo definirá, a más tardar la semana que viene, si unifica las fechas de las elecciones provinciales con las nacionales.
En esas peleas de cartel, el que logró un punto medio en esa exigencia que parece inquebrantable es el chaqueño Leandro Zdero, allá por marzo. "Chaco Puede + La Libertad Avanza” fue el frente que le ganó al kirchnerismo, una amenaza real para el gobernador radical. En otras provincias no hubo acuerdo con los mandatarios de la UCR.
Un hecho importante en estos días fue lo que se definió en la provincia de Buenos Aires. "El Pro entregó todo, hasta el nombre", dicen espantados en Mendoza. Los dirigidos por Karina Milei sacaron pecho al quedarse con el nombre del frente La Libertad Avanza y el color violeta.
"Se han envalentonado con eso y pretenden hacer acá lo mismo", dice un radical. Suma, a estas exigencias, lo que ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires con el triunfo violeta de la mano de Manuel Adorni. Ese combo parece haber enceguecido a los libertarios que están más preocupados por eso que por contar cuántas bancas tendrán en el Congreso.
La marca Cambia Mendoza
"Es una marca que tenemos probada electoralmente", dice un funcionario del Gobierno que se resiste a la idea de bocharla en el acuerdo. Incluso, tan fuerte es la disputa por el nombre que "ni siquiera hemos llegado al tema del color". En Mendoza ven con buenos ojos una versión local a lo ocurrido en el Chaco.
El escenario mendocino es distinto al de otras provincias: el oficialismo gobierna hace casi 10 años y la oposición no se presenta como una amenaza real. Los más pesimistas, indican que en un escenario sin alianzas, Cambia Mendoza presentará candidatos a diputados nacionales y en el peor de los casos, quedaría segundo detrás de La Libertad Avanza. No ven en el peronismo ni en otra fuerza opositora volumen pujante a la hora de disputar votos.
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Los intendentes radicales en primera fila, una de las fortalezas de Cambia Mendoza.
Si acuerdan será "win win" y en Casa de Gobierno se ilusionan con hacer historia: " podríamos llegar a meter cuatro diputados, algo que no pasó nunca". Y ahí caen las críticas a los negociadores de Milei. "Están en la chiquita, mirando concejales cuando el problema lo van a tener en el Congreso", dice una fuente.
Los medios nacionales ya reflejan el fin del club del veto. Es decir, los votos que apoyaban los rechazos de Javier Milei a los proyectos que, según asegura, atentaban contra el déficit fiscal. No colaboran las nulas gestiones que hizo Nación para que los mandatarios vayan a Tucumán.
La relación ha pasado por mejores momentos que los actuales y las declaraciones despiadadas del Jefe de Estado, contra los gobernadores, no abonan una conciliación: "Quieren destruir al Gobierno Nacional. (¿Todos?) Sí, obvio, claro. Lo que prueba es que lo que se hizo en los últimos años estaba todo mal. Era un negocio para los del partido del Estado, independientemente el color que tengan, son todos del partido del Estado".
Poca esperanza
Hay un factor que preocupa y que se desprende de algunas mediciones internas, y también departamentales que tiene un denominador común: qué le está pasando a la gente con respecto al bolsillo y las perspectivas a futuro.
Las respuestas marcan que la situación económica es "peor" que en el 2024 pero el dato preocupante lo marca la "esperanza" que es cada vez menor. "Viene en caída", dice una fuente. La caída del consumo y las preocupaciones de la gente pasan por llegar a fin de mes.
Esa desazón podría ser mayor después de las elecciones de octubre si no hay un repunte en los bolsillos de la gente. Ni hablar, en diciembre, un mes sobre el que recae un halo de conflictividad social (y económico) después de lo ocurrido en el 2001. En ese contexto, está la posibilidad de que las elecciones provinciales sean en abril del 2026, como dice la ley, y luego de la suspensión de las elecciones primarias.
Hoy es menor a la chance de acordar, pero es una carta que tiene Cornejo para jugarla, está claro. No obstante, como toda jugada tiene una cuota de riesgo porque, como dicen los que siguen el tablero político, "nadie sabe qué escenario tendremos el año que viene".