La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) retomó este viernes la obra del muro perimetral en su campus central, luego de haber estado suspendida desde enero por falta de habilitación municipal. Con un avance cercano al 80%, desde el rectorado aseguran que el nuevo cierre “prioriza la seguridad” y que estará listo antes del segundo semestre del año.
Qué modificaciones se hicieron en el muro perimetral de la UNCuyo
La obra, conocida como “muro antirrobos”, fue detenida por la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza a principios de año por no respetar la normativa vigente ni haber tramitado los permisos correspondientes. Tras cumplir con esos requisitos y en diálogo con el Colegio de Arquitectos, se introdujeron cambios claves en el proyecto.
Uno de los ajustes más relevantes es que ya no será completamente ciego: se instalarán rejas en determinados tramos para permitir la visibilidad, además de un cerco verde en el perímetro exterior. Estos elementos buscan armonizar el impacto visual y urbano de la obra sin dejar de lado su objetivo principal: brindar mayor seguridad al predio universitario.
Desde la Secretaría General de la universidad informaron que el cierre perimetral abarca el 25% del total del campus, y se focaliza en los sectores con más denuncias por hechos delictivos.
Cuándo estará finalizado el muro y cuánto costará
De acuerdo con fuentes del rectorado, la obra, a cargo de la empresa PREAR Pretensados Argentinos S.A., podría estar finalizada en julio o agosto, con el objetivo de que esté operativa para el inicio del segundo semestre académico.
La inversión total ronda los 600 millones de pesos y, según informaron, forma parte de una estrategia institucional para prevenir hechos delictivos dentro del predio universitario. “Buscamos resguardar la integridad de estudiantes, docentes y trabajadores”, indicaron desde la UNCuyo.
El muro de los lamentos universitarios
Pese a estas aclaraciones, la obra sigue generando controversias. Diversas organizaciones estudiantiles y vecinos han criticado el muro, considerándolo “discriminatorio” y “xenófobo”, ya que podría restringir el libre acceso al campus y generar una barrera simbólica con el entorno social. Aún con las modificaciones y permisos, el cierre perimetral sigue dividiendo opiniones.