En los últimos seis años, Mendoza ha sido una de las ciudades argentinas que más amplió su superficie urbanizada, consolidándose como un actor clave en el panorama de expansión urbana del país. Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, entre 2018 y 2024, el aglomerado mendocino sumó 18,4 km² a su tejido urbano, lo que representa un crecimiento significativo en términos absolutos y relativos.
Este proceso de expansión, que también se observa en otras ciudades como Córdoba y Rosario, ha transformado tierras rurales en suelo urbano, generando impactos económicos, ambientales y sociales.
Para hace el informe se aplicó una metodología de identificación de límite urbano basado en los usos del suelo aparentes a partir de la interpretación de imágenes satelitales provistas por Google Earth para los años 2018, 2023 y 2024.
Mendoza, según Google Earth
Según el informe, aunque Mendoza lidera el ranking nacional de crecimiento, en términos absolutos (es decir en suma de metros cuadrados, ver gráfico) si va al tope de ranking.Su tasa de expansión, situada entre el 1,5% y el 3%, la posiciona en el grupo de mayor dinamismo urbano.
El crecimiento de la superficie de cada aglomerado en términos relativos (es decir respecto del tamaño que ya tenía) en el último año resultó ser elevado en San Juan, Rio Gallegos y Corrientes, que tuvieron incrementos superiores al 3%, y en segundo lugar en los aglomerados de Mendoza, Neuquén, Tucumán y Viedma (Entre 1,5% y 3%).
Otros aglomerados que tuvieron expansiones superiores a la media global fueron Córdoba, Rio Grande, Jujuy, Salta, Puerto Madryn, Rosario, Concordia y Santiago del Estero, todos con más de 1% anual.
Grafico Tejido urbano.jpg
Impactos y desafíos
La expansión horizontal en Mendoza plantea desafíos importantes. Por un lado, el crecimiento sobre áreas rurales puede afectar la biodiversidad y aumentar los riesgos de erosión y deslaves en zonas con pendiente. Por otro lado, la ocupación ineficiente del suelo eleva los costos de infraestructura y dificulta la provisión de servicios públicos, generando ciudades más costosas y dependientes del automóvil.
Además, este modelo de crecimiento tiende a profundizar la fragmentación socioeconómica. Las nuevas urbanizaciones, ya sean privadas o sociales, suelen concentrar población de un mismo nivel socioeconómico, reduciendo la mixtura social y acentuando la segregación territorial.
La necesidad de una planificación ordenada
El informe de la Fundación Tejido Urbano subraya la importancia de una planificación urbana coordinada para enfrentar estos desafíos.
En Mendoza, como en otras ciudades del país, la expansión ocurrió en gran medida sin una estrategia ordenada, lo que llevó a la coexistencia de barrios privados, loteos tradicionales y urbanizaciones populares con distintos niveles de formalidad y conexión a redes de infraestructura, indica el reporte.
Para garantizar un desarrollo urbano sostenible, es fundamental diversificar las estrategias de acceso a la vivienda y mejorar las condiciones urbanas de las áreas ya consolidadas. Esto incluye impulsar procesos de renovación urbana y densificación en zonas infrautilizadas, así como facilitar el acceso a infraestructura, transporte y servicios de calidad.
Tejido Urbano Mendoza.jpg
Un futuro incierto
En un contexto de ajuste fiscal y reducción de programas nacionales de vivienda, el futuro de la expansión urbana en Mendoza dependerá en gran medida de las decisiones locales y provinciales.
Sin una estrategia coordinada, advierte Tejido Urbano, existe el riesgo de perpetuar un patrón de crecimiento extensivo, ineficiente y segregado, que amplía los costos de las ciudades y profundiza las desigualdades territoriales.
Mendoza enfrenta el desafío de equilibrar su crecimiento urbano con la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Según el reporte, una clave en ese punto será "adoptar políticas públicas que promuevan un desarrollo más equitativo y eficiente, garantizando un futuro próspero para todos sus habitantes".