Los últimos datos oficiales sobre la economía de Mendoza arrojan números en rojo en todos los indicadores y dan un pantallazo de la tensión en el tejido social y productivo. A dos años de la presidencia de Javier Milei, con Alfredo Cornejo como socio político y garante del plan económico, los indicadores difundidos por el INDEC en la última semana son críticos: inflación en servicios y las tarifas de luz, agua, el desempleo que avanza en secores jóvenes y el subempleo y la baja del consumo minorista configuran un triángulo de fragilidad que anticipa un 2026 complicado.
La economía mendocina enfrenta además la debacle de sus motores tradicionales. La vitivinicultura, históricamente emblema productivo de la provincia, atraviesa una crisis de competitividad que limita exportaciones y empleo. Las pymes industriales, golpeadas por la caída del consumo y los costos crecientes, reducen turnos y capacidad instalada, mientras el comercio local se sostiene con ventas mínimas y márgenes cada vez más estrechos. Este entramado debilitado se suma a la inflación, el desempleo y la subocupación, configurando un escenario donde los datos que se difundirán esta semana no solo medirán la coyuntura, sino también la profundidad de un modelo económico que ya muestra signos de agotamiento estructural.
Inflación fuera de la góndola: tarifas y servicios básicos por las nubes
El índice de precios al consumidor (IPC) del Gran Mendoza mostró en febrero un incremento del 2,5% respecto a enero. A primera vista, la cifra sugiere una desaceleración. Sin embargo, el detalle revela un golpe mucho más duro: los rubros inelásticos, aquellos que no pueden evitarse, se dispararon. Vivienda y servicios básicos treparon al 7,8%, duplicando su ritmo anterior. Electricidad, agua, gas y alquileres se llevan cada vez más del ingreso familiar, erosionando la capacidad de compra en un 42,5%.
El transporte, otro gasto inevitable, acumuló un 38,8% interanual. Aunque su variación mensual fue menor, el impacto en la vida cotidiana es ineludible: nadie puede dejar de viajar para trabajar o estudiar. En este contexto, la inflación “formal” parece moderarse, pero lo que realmente carcome el sueldo son los tarifazos en áreas sensibles habilitados por Milei y Cornejo, que capturan el poder adquisitivo y dejan a las familias sin margen de maniobra.
Mercado laboral: subocupación y ocupación demandante en alza
El informe del INDEC sobre el cuarto trimestre de 2025 expuso la fragilidad del entramado sociolaboral mendocino. La tasa de desempleo en el Gran Mendoza alcanzó el 6,7%, la más alta de la región cuyana. Pero la verdadera alarma está en la subocupación: un 14,8% de la fuerza laboral trabaja menos de 35 horas semanales de manera involuntaria. De ellos, el 12,4% busca activamente otra ocupación, lo que se traduce en 77.000 mendocinos atrapados en la insuficiencia horaria.
La presión sobre el mercado laboral se amplifica con los ocupados demandantes de empleo, que representan el 20,8% de la población activa. En números absolutos, 107.000 personas buscan mejorar sus ingresos o condiciones laborales. Esta masa laboral altamente competitiva tracciona los salarios hacia abajo y fomenta la precarización. El contraste regional es revelador: mientras San Juan registra un desempleo del 2,7% y San Luis del 1,5%, Mendoza lidera el ranking negativo.
Consumo minorista: caída en términos reales
El consumo en supermercados refleja la adaptación de los mendocinos a la nueva realidad de precios. En enero de 2026, las ventas en términos reales cayeron, aunque la nominalidad muestra cifras abultadas: 85.454.793 miles de pesos, un 192,2% más que el mismo mes del año anterior. El ticket promedio se ubicó en 12.636 pesos, con un gasto mensual por habitante de 41.383 pesos, muy por debajo de la Ciudad de Buenos Aires o Santa Cruz.
La estructura comercial de Mendoza, con 166 bocas de expendio y una superficie de ventas de 239.526 metros cuadrados, mantiene un rendimiento competitivo. Sin embargo, la frecuencia de compra sostenida con desembolsos controlados revela un consumidor que ajusta su bolsillo y prioriza la supervivencia. El predominio de medios electrónicos de pago confirma la transformación del hábito de consumo, pero no oculta la caída del poder adquisitivo.
Lo que viene: tres datos clave del INDEC
La semana entrante será decisiva para comprender la magnitud del cuadro económico. El INDEC difundirá tres indicadores que funcionan como termómetro de la salud macroeconómica:
-
Índice de salarios (base enero 2026): permitirá medir si los ingresos acompañan la inflación. En un contexto de subocupación y presión laboral, este dato es clave para evaluar el poder adquisitivo real de los mendocinos.
El último informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC sobre la distribución del ingreso en Argentina mostró a Mendoza fuera del top 10 de las provincias con mayores ingresos per cápita familiares, con un ingreso medio de $585.271, por debajo del promedio urbano nacional de $605.535. Se trata de un dato del ingreso medio de quienes trabajan en blanco o en negro y declaran algún tipo de ingreso, que en el total nacional arrojó $914.274.
-
Estimador mensual de actividad económica (EMAE): mostrará si la economía nacional y provincial logra sostener algún nivel de crecimiento. Para Mendoza, donde los motores tradicionales como la vitivinicultura y el petróleo no derraman empleo suficiente, el EMAE será un indicador de la capacidad de recuperación.
Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa al cierre de 2025: revelará la sostenibilidad del modelo económico. La deuda y la relación con el financiamiento externo condicionan la estabilidad de provincias como Mendoza, dependientes de transferencias y de la inversión privada.
Indicadores en rojo
El panorama económico de Mendoza a dos años de Milei y Cornejo se dibuja con indicadores en rojo. La inflación golpea en los servicios básicos, el desempleo se combina con subocupación y ocupación demandante en crecimiento y el consumo minorista se ajusta en términos reales. Los datos que se esperan esta semana serán determinantes para confirmar si la provincia enfrenta un ciclo de estancamiento prolongado o si se trata de un cimbronazo previo a la recuperación.