Costo de vida por las nubes.

Inflación fuera de góndola: el ítem de tarifas, servicios y alquileres creció más del doble en Mendoza

La inflación en el rubro que abarca las tarifas y los alquileres creció más del doble en Mendoza pese a que el índice oficial no lo pondera como los alimentos.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
13 de marzo de 2026 - 07:51

Lo que mata al bolsillo no está en las góndolas y volvió a quedar demostrado con el IPC de febrero en Mendoza, donde el rubro que abarca a las tarifas (Viviendas y Servicios) creció más del doble. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Mendoza, publicado por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), mostró en febrero un incremento del 2,5% respecto a enero, con una variación acumulada anual de 5,5%. Sin embargo, detrás de esa aparente desaceleración se esconde una realidad mucho más dura: los rubros inelásticos, aquellos que no admiten recortes, se dispararon muy por encima del promedio y están devorando el poder adquisitivo de las familias.

Como contraparte, el ítem de la indumentaria, con la industria textil argentina en caída libre y la apertura indiscriminada de importaciones marcó una baja de 1%, y 1,7% acumulada desde enero.

Vivienda y servicios básicos: el salto más virulento

El caso paradigmático es el de Vivienda y servicios básicos. En enero había subido 3,6%, pero en febrero el salto fue del 7,8%, más que duplicando su ritmo. Este capítulo incluye electricidad, gas, agua y alquileres, gastos inevitables que no pueden reducirse sin afectar la vida cotidiana.

En estos ítems, la elasticidad de la demanda es clave: se trata de bienes inelásticos, cuya cantidad consumida no varía aunque los precios se disparen. La consecuencia es directa: cada aumento en tarifas se traduce en una pérdida inmediata de capacidad de consumo en otros rubros.

inflacion

Transporte: el salto del boleto se siente

El transporte, otro rubro inelástico, también presiona sobre los hogares mendocinos. En enero había registrado un alza del 3,6%, cuando el boleto de micro se fue a 1.200 la tarifa plana, y aunque en febrero se moderó al 1,2%, su peso en la economía doméstica es ineludible.

Moverse para trabajar, estudiar o acceder a servicios es indispensable. La combinación de aumentos en colectivos, combustibles y comunicaciones genera un efecto cascada que repercute en toda la estructura de gastos. La variación interanual del transporte alcanza el 38,8%, lo que refleja que, más allá de la moderación mensual, el impacto acumulado es fuerte y persistente.

Transporte Público - Colectivo - Micro - SUBE - Boleto - Pasaje - Mendotran (11)

Alimentos: una aparente estabilidad

Los alimentos, históricamente el rubro más sensible, se comportaron en línea con el promedio: 3,8% en enero y 3,7% en febrero. Esto genera una ilusión de estabilidad en la góndola, pero oculta el verdadero deterioro del poder adquisitivo. Según estimaciones cruzadas con ingresos actualizados por IPC, los gastos en vivienda y servicios básicos ya implican una pérdida del 42,5% en la capacidad de compra. En otras palabras, aunque las familias logren mantener su consumo alimentario, lo hacen a costa de destinar una proporción cada vez mayor de sus ingresos a pagar tarifas y alquileres.

Supermercado - Gondola - Aumento de Precios - Inflacion - Economia - Alimentos (9).jpg

Salud: otro rubro ineludible

La atención médica y los gastos de salud, otro rubro de demanda rígida, también muestran tensiones. En febrero subieron 2,3%, acumulando un 4,5% en el año y un 28,5% interanual. Aunque no tan inelásticos como la vivienda, estos gastos son altamente inflexibles, especialmente en casos de necesidad. Los hogares pueden postergar controles preventivos o elegir opciones de menor calidad, pero los tratamientos crónicos y las urgencias no admiten recortes. El resultado es una presión adicional sobre el presupuesto familiar.

Las familias en problemas

La fotografía de febrero revela un cambio respecto a enero. Mientras entonces la inflación se repartía de manera más homogénea entre alimentos, transporte, educación y esparcimiento, en febrero el foco se concentró en vivienda y servicios básicos. Es donde más creció el IPC pese a que su incidencia no esté ponderada en el índice oficial.

La inflación general, en su número “formal”, parece ir a la baja, pero lo que realmente carcome el sueldo está fuera de la góndola. Los rubros inelásticos —gas, luz, agua, alquiler y transporte— capturan el poder adquisitivo en Mendoza y se llevan una porción cada vez más brutal del ingreso familiar.

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