El presidente Javier Milei culminó su visita oficial a Israel con un rezo en el Muro de los Lamentos, acompañado por el primer ministro Benjamín Netanyahu. El gesto, de alto contenido simbólico, marcó el cierre de una gira que despertó elogios en ciertos sectores, pero también críticas sobre sus prioridades y beneficios concretos para la Argentina.
Milei en Israel: rezo privado y gestos simbólicos
El acto final de la visita de Javier Milei a Israel tuvo lugar en uno de los lugares más emblemáticos del judaísmo: el Muro de los Lamentos. Allí, el mandatario argentino fue recibido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, con quien compartió un rezo en total privacidad, algo poco frecuente incluso para líderes internacionales.
El acceso al sitio fue restringido especialmente para la ocasión, lo que reforzó el carácter inédito del momento.
La escena fue difundida por el gobierno como el corolario de una gira “histórica”, en la que Milei se convirtió en el primer presidente argentino en hablar ante la Knéset, recibió el Premio Génesis, conocido como el “Nobel judío”, y firmó varios acuerdos diplomáticos y comerciales.
También anunció la controvertida decisión de trasladar la embajada argentina a Jerusalén en 2026, en una medida que alinea a la Argentina con la política exterior de Estados Unidos e Israel, pero que podría generar tensiones con otros países de la región.
Críticas a la gira de Milei por su impacto local y prioridades
Si bien la visita fue celebrada por algunos sectores como una reafirmación de los “valores occidentales”, también generó cuestionamientos entre analistas, diplomáticos y referentes políticos opositores.
Las críticas apuntan a la escasa conexión entre los acuerdos firmados y los problemas más urgentes que atraviesa la Argentina: recesión económica, inflación creciente, desinversión en áreas estratégicas y una crisis social en expansión.
Además, el fuerte sesgo religioso de la visita, con citas bíblicas en discursos oficiales, declaraciones mesiánicas y un protagonismo notable de Karina Milei y del rabino Axel Wahnish, encendió alarmas sobre el carácter laico del Estado argentino y la forma en que se está construyendo la política exterior del país.
Aunque desde la Casa Rosada se asegura que el vínculo con Israel generará beneficios económicos y geopolíticos, aún no se conocen detalles concretos de los acuerdos alcanzados ni se ha informado de inversiones directas o plazos de implementación. Por eso, muchos consideran que la gira dejó más gestos que resultados.