Fin de año, brindis y protestas.

Se gesta en las escuelas de Mendoza un caravanazo contra la reforma educativa que impulsa Cornejo

Terminaron las clases, pero en los pasillos de las escuelas de Mendoza organizan de manera autogestiva un caravanazo contra la reforma educativa.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
19 de diciembre de 2025 - 07:38

El fin de año en Mendoza predispone al brindis, y a las protestas. En los pasillos de las escuelas de Mendoza, ya sin alumnos, entre pizarrones gastados y aulas que sobreviven al ajuste, se está gestando un movimiento que promete irrumpir en las calles con fuerza: el caravanazo del 22 de diciembre. No es una convocatoria tradicional, ni responde a la lógica de las estructuras sindicales formales. Surge de asambleas espontáneas que, desde hace meses, se multiplican en cada establecimiento, como respuesta al proyecto de reforma educativa que el gobierno provincial y nacional intenta imponer.

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Debates incluso fuera del aula

La escena es cotidiana y a la vez extraordinaria: docentes que, al terminar la jornada, se quedan a debatir en el patio; con algunos estudiantes que se suman con pancartas improvisadas; preceptores y celadores que, aunque invisibilizados en el documento oficial, encuentran en estas reuniones un espacio para hacerse escuchar. La escuela de Bellas Artes es uno de los escenarios donde las asambleas han llegado a hacerse fuera de las instalaciones, en el Parque Cívico, para evitar problemas con la DGE.

Se discute no sólo la letra de la reforma, sino el trasfondo político y económico que la sostiene: "un país endeudado, con salarios pulverizados y un sistema educativo que los impulsores de la reforma pretende" adaptar a las exigencias del mercado y los organismos internacionales de crédito", denuncian los organizadores del caravanazo.

“Modernización” o vaciamiento

En las asambleas sostienen: “Nos hablan de modernización, pero lo que quieren es vaciar contenidos y precarizar nuestra tarea”, señaló una profesora de historia en una escuela del Gran Mendoza.

Otro docente consultado por ElEditor Mendoza agregó: “Eliminar el sexto año técnico es condenar a nuestros estudiantes a una formación incompleta, subordinada a las demandas empresariales”. Los testimonios construyen un diagnóstico colectivo: la reforma no busca mejorar la calidad educativa, sino mercantilizar la escuela pública.

Testimonio de un docente de Bellas Artes

Un docente que participa de las asambleas lo resumió así:

“Nosotros nos hemos reunido desde una asamblea que surgió en la Escuela de Bellas Artes, entre docentes, estudiantes y padres, ex alumnos y docentes jubilados también. Luego se han ido sumando diferentes referentes de agrupaciones. Ese documento pretende sintetizar los principales argumentos por los que rechazamos esta reforma y abrir el juego para que se haga un congreso educativo vinculante. Queremos una reforma que tenga el debate desde los estudiantes, las familias y los docentes. No que lo dispongan los empresarios como se viene barajando ahora”.

Este testimonio refleja el carácter plural y democrático de las asambleas, que buscan construir un proyecto educativo desde abajo, con la participación real de la comunidad.

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Postal de uno de los caravanazos del 2020 contra el proyecto de Ley de Educación que impulsaba Rodolfo Suarez.

Postal de uno de los caravanazos del 2020 contra el proyecto de Ley de Educación que impulsaba Rodolfo Suarez.

El caravanazo del 22

El caravanazo aparece entonces como la traducción callejera de ese debate interno en las escuelas de Mendoza. Una forma de visibilizar lo que ocurre puertas adentro de las escuelas y de interpelar a la sociedad mendocina.

La estrategia es recorrer la ciudad en caravana, multiplicando bocinazos, banderas y consignas, para denunciar el vaciamiento presupuestario y pedagógico que se avecina. Se trata de ocupar el espacio público con la misma espontaneidad con la que se ocupan los patios escolares, pero ahora con la potencia de la movilización masiva.

Críticas al gobierno y al modelo de ajuste

La crítica al gobierno provincial es directa: en las asambleas se lo acusa de actuar como punta de lanza de las reformas estructurales impulsadas desde la Nación, alineadas con las exigencias del FMI. El ítem aula impuesto en la primera gobernación de Alfredo Cornejo, el cierre de escuelas, los contratos a término y la extensión de la jornada laboral son vistos como ensayos de un modelo que busca disciplinar a la docencia y fragmentar el sistema educativo.

En paralelo, se denuncia la ausencia de políticas de inclusión: ni boleto estudiantil, ni refuerzos alimentarios, ni referencia a la ESI. Todo queda subordinado a la lógica empresarial, que aparece en los documentos oficiales como “socio estratégico”.

El presupuesto como herramienta de extorsión

Mientras la Ley de Financiamiento Educativo establece un 6% del PBI, el presupuesto nacional proyecta apenas 0,75% para 2026. En Mendoza, el aumento es de apenas 0,2%, mientras los salarios reales caen más de 23%. Las escuelas piloto que acepten la reforma recibirán fondos específicos, lo que las asambleas denuncian como una forma de extorsión. La desigualdad se profundiza y la fragmentación se convierte en política oficial.

La educación no se vende, se defiende

En este contexto, el caravanazo se perfila como un acto de resistencia y visibilización a la reforma que impulsa el oficialismo. No será una marcha más: será la expresión de un movimiento que nace desde abajo, que se organiza en la precariedad y que busca frenar un proyecto que amenaza con destruir la educación pública estatal, gratuita y laica. La consigna final, repetida en cada volante y en cada reunión, sintetiza el espíritu crítico de la convocatoria: “La educación no se vende, se defiende”.

Este es el flyer que se reparte en las escuelas:

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