Panorama sombrío.

Burnout y desgaste emocional: crónica de la salud mental de los empleados públicos en tiempos de ajuste

El síndrome de burnout o del "quemado" se extiende sobre todo entre empleados de hospitales y lugares de encierro. Los datos que maneja ATE sobre Mendoza.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
20 de septiembre de 2025 - 10:04

Desde diciembre de 2023, el Estado nacional despidió más de 54 mil trabajadores y trabajadoras, lo que representa una reducción del 15,9% respecto a su dotación inicial. En Mendoza, la partida destinada al personal fue recortada 20 puntos a lo largo de una década. Esta política de ajuste fue acompañada por discursos que intentan instalar una batalla discursiva entre “buenos” y “malos empleados”. Pero detrás de las cifras hay personas. “La salud mental de los empleados públicos está seriamente deteriorada”, advierte Gabriel Ciccone, referente del departamento de salud mental de ATE, quien destaca el "burnout" como uno de los signos más evidentes.

Según datos del CEPA actualizados a junio de 2025, el poder adquisitivo de los salarios estatales cayó un 14% en el último año, y un 31,5% desde noviembre de 2023. Ciccone identifica tres factores clave que agravan el malestar psicológico: la inestabilidad laboral, alimentaria y habitacional. Apuntó directamente a la reforma del Estatuto Del Empleado Público: “Con la reforma laboral, hay mucha gente que se siente absolutamente amenazada con los despidos”, señala.

“El empleado público de Mendoza siente que tuvo que atravesar una pandemia con todo lo que eso implicó… y hoy nos devuelven con esta gratitud de decir que somos prescindibles, que somos ñoquis, que somos vagos”, señaló el especialista. “El empleado público de Mendoza siente que tuvo que atravesar una pandemia con todo lo que eso implicó… y hoy nos devuelven con esta gratitud de decir que somos prescindibles, que somos ñoquis, que somos vagos”, señaló el especialista.

Los sectores más golpeados: hospitales y lugares de encierro

Según los datos que maneja ATE, el sector salud es el más golpeado. En el Hospital Central, un estudio realizado junto a un equipo de investigación chileno reveló que más del 70% del personal sufre algún tipo de trastorno mental. “Durante la pandemia hubo ocho suicidios solo en ese hospital”, recuerda Ciccone. Pero el padecimiento excede al burnout.

El burnout —o síndrome de desgaste profesional— es un estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por el estrés crónico en el lugar de trabajo. Se caracteriza por agotamiento, cinismo o desapego del trabajo y una sensación de ineficacia. Es un factor de riesgo laboral que puede afectar la salud mental y la calidad de vida del individuo.

Además de los hospitales y centros de salud, Ciccone mencionó entre los más afectados a: “Hogares de discapacidad, neuropsiquiátricos y contextos de encierro, hay muertes naturales en el lugar de trabajo. Es una situación económica y social que hoy es insostenible”, advierte. “Se sufre bastante más que el burnout”.

Derechos vulnerados y desatención de OSEP

El departamento de salud mental de ATE lleva un año y medio relevando casos de este tipo entre los agentes públicos. “Hemos consignado varias situaciones de vulneración de derecho a la accesibilidad porque OSEP no nos atiende”, denuncia Ciccone. “Si bien está la Ley Nacional de Derechos del Paciente y la Ley Nacional de Salud Mental, que exige obligatoriamente la atención de las obras sociales, OSEP no nos atiende. Es una vulneración del derecho a la accesibilidad importante”.

Indicó este psicólogo que "en un año, desde julio del año pasado hemos podido contabilizar ocho suicidios de empleados públicos, de los cuales tres fueron en lugares de trabajo. Consideramos que es una cifra altísima, ya uno solo sería mucho, pero ocho nos parece demasiado.

El miércoles pasado fue el Día Mundial de Prevención del Suicidio. En Mendoza existe la resolución 1605, que crea el programa provincial de abordaje a la problemática. Pero Ciccone es contundente: “Es netamente declamatoria. No se consigna personal, no se consigna presupuesto, no se consignan indicadores. No se dice lo que el gobierno va a hacer”.

Negación como mecanismo de defensa

Según Ciccone, frente a la reforma del Estatuto del Empleado Público que encaró el Gobierno, muchos empleados públicos reaccionan con incredulidad. “La negación es un mecanismo de defensa que tiene el psiquismo para poder defenderse de alguna situación traumática que es preferible no ver antes que enfrentarla”, explica. “Cuando se muestra la letra textual de la reglamentación, muchos empleados dicen ‘eso no me va a pasar a mí’, ‘yo cumplo’, ‘esto no puede ser posible’. Pero el impacto emocional es profundo”.

Ciccone también remarca que el burnout —síndrome de desgaste laboral— ya fue reconocido como afección laboral en fallos judiciales. “Está consignado con jurisprudencia en dos o tres fallos del país. Y sin embargo, seguimos sin políticas reales de prevención”.

“Estuvimos ahí en la pandemia, sin saber qué iba a pasar. Y hoy nos devuelven con esta gratitud de decir que somos vagos, ñoquis, prescindibles”, cerró Ciccone.

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