El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aprobó la semana pasada un nuevo plan de retiros voluntarios. La medida, impulsada por el gobierno de Javier Milei y exigida desde el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo, busca reducir la planta de personal del organismo, actualmente integrada por unos 5.800 trabajadores, con el objetivo de que 1.500 técnicos e investigadores se desvinculen del Estado. La decisión quedó registrada en el Acta 611 del Consejo Directivo, que ya circula entre trabajadores de Mendoza, aunque delegados de ATE en la entidad anticiparon que no tienen los detalles de la medida.
En el acuerdo se estableció que la Dirección General de Administración del INTA deberá implementar el sistema de retiro voluntario bajo los parámetros de la Ley 25.164. El acuerdo fue alcanzado entre representantes del sector público, entidades rurales y universidades, tras meses de idas y vueltas y resistencias internas que habían frenado el avance del proyecto.
Qué trabajadores podrán acogerse
El plan contempla que podrán acceder al beneficio los empleados de planta permanente con al menos tres años de antigüedad y menos de 65 años al 31 de marzo de 2026. La indemnización se calculará en base a 1,5 haberes brutos por cada año de servicio, con topes que varían según la edad: hasta 60 años sin límite, entre 61 y 63 años con un máximo de 24 sueldos, y a los 64 años con un máximo de 12. El pago será en una sola cuota y quienes se acojan al retiro no podrán reincorporarse al Estado bajo ninguna modalidad durante cinco años.
El llamado se abrirá el 1° de abril de 2026 y tendrá un plazo de 30 días, prorrogable por única vez por 15 días. La administración del INTA deberá formalizar el expediente administrativo correspondiente para que el Consejo Directivo lo trate en su reunión ordinaria de marzo.
Un segundo intento
Este es el segundo retiro voluntario lanzado por el INTA en menos de dos años. El primero, a fines de 2024, apenas logró la adhesión de poco más de 300 trabajadores, muy lejos de las expectativas oficiales. La falta de resultados derivó en nuevas presiones del presidente del organismo, Nicolás Bronzovich, para avanzar con un plan más amplio y atractivo. Finalmente, tras insistentes gestiones, el Consejo Directivo dio luz verde a esta segunda instancia.
Recorte de personal
El recorte de personal especializado genera preocupación en sectores vinculados a la investigación y la innovación agropecuaria, que advierten sobre el riesgo de perder capital humano valioso en áreas estratégicas para el desarrollo del país. Por otro lado, desde el gobierno nacional se insiste en la necesidad de reducir el gasto público y ajustar la estructura estatal, en línea con las políticas de austeridad que promueve Milei.
Con la aprobación de este nuevo esquema, el INTA inicia un proceso que podría significar la salida de un número considerable de profesionales, en un contexto de fuerte debate sobre el rol del Estado en la ciencia y la tecnología. El desenlace dependerá de cuántos trabajadores decidan acogerse al retiro y de cómo impacte esta reducción en la capacidad operativa del organismo.
El impacto en Mendoza
El INTA en Mendoza opera con cuatro estaciones experimentales y alrededor de 20 agencias de extensión:
- Situación Laboral: a diferencia de otras regiones donde hubo despidos, los trabajadores del INTA en Mendoza han estado bajo un proceso de incertidumbre y reubicación, buscando garantizar la continuidad laboral de sus equipos.
- Alcance: el INTA en Mendoza abarca 4 Estaciones Experimentales Agropecuarias (EEA) y 20 agencias de extensión rural.
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