En Argentina, los productores de ajo debían ajustarse a la medición del tamaño de las cabezas de ese producto para autorizar la exportación, una regla que limitaba la comercialización de ajos más pequeños, aun cuando tenían un claro destino en el mercado internacional.
Los ajos más pequeños eran rechazados bajo las disposiciones oficiales, sin considerar que su destino principal no era la venta directa al consumidor, sino la transformación en productos industriales, como el puré de ajo en Corea.
Esto se relaciona directamente con una exigencia del mercado internacional: el tamaño de las cabezas de ajo se clasifica por su diámetro, siendo el más común el de tamaño medio (35-45 mm). Los ajos se pueden encontrar en diferentes tamaños, desde pequeños hasta jumbo y super colosal, siendo los más grandes (55-65 mm) los más demandados para exportación
Esta situación fue denunciada como injusta por un productor de Mendoza al Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien tomó cartas en el asunto y así lo promocionó en sus redes.
Según el ministro, el medir el tamaño de las cabezas de ajo imponía barreras sin sentido a los productores que buscaban diversificar sus mercados. Con una reglamentación pensada más en criterios arbitrarios que en la realidad del comercio internacional, el Estado terminaba gastando recursos propios y ajenos en procesos que agregaban burocracia sin generar beneficios tangibles, señaló.
Aplauso de Marcos Galperín
El anuncio de Sturzenegger fue aplaudido por el creador de Mercado Libre: Marcos Galperín:
"Lo de la calidad es cosa de militares"
Indicó el ministro de desregulación que " lo largo de los años al SENASA se le fue dando el rol de supervisar tres cosas: A. La calidad de los productos, B. El proceso productivo, y C. Actuar como policía sanitaria".
Después apuntó: "Lo de la calidad es cosa de los militares me parece: la idea, por ejemplo, que un burócrata podía definir la calidad con la que había que producir, sobre todo en la exportación, donde se presumía el país se jugaba “el honor” de la patria".
Siguió: "Lo del proceso productivo es tan absurdo como que la Secretaría de Industria le ordene a la industria automotriz usar tal o cual robot (o no usarlos), o que se ocupara de verificar el espesor de la chapa del techo de las fábricas (fuera de broma era lo que hacía @SenasaAR). Para un gobierno libertario como el que propugna nuestro presidente @JMilei tanto la calidad como el proceso productivo son dimensiones que valida y evalúa el mercado. Nada tiene que hacer el Estado metiéndose en eso. En todo caso lo único que tiene que hacer @SenasaAR es actuar como policía sanitaria, para evitar infecciones, plagas y garantizar un comercio internacional fluido".
Medición del tamaño, ¡Afuera!
El Gobierno eliminó esa regla con la reciente Resolución 328/25 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), con la firma del presidente del organismo, Emilio Cortese, ha puesto fin a este tipo de regulaciones.
En línea con la política de desregulación del gobierno, la nueva medida busca simplificar los procesos y eliminar barreras innecesarias para la exportación de hortalizas. Con la aplicación de esta resolución, desaparecen las exigencias de habilitación de plantas de empaque, ahora reemplazadas por la simple presentación de una declaración jurada. Además, se eliminan las disposiciones de calidad y envasado que imponían requisitos a los productores.
Sturzenegger dejó en claro que este tipo de desregulaciones son parte de un proceso más amplio que busca la simplificación del Estado.
Con el respaldo del presidente Javier Milei, la eliminación de normas restrictivas en distintos sectores forma parte de un plan destinado a liberar la economía de regulaciones que para el Gobierno son ataduras burocráticas.