El caso de Julieta Silva (36) en San Rafael sigue generando mucha polémica. La mujer que fue condenada por haber matado a su novio rugbier en 2017, volvió a quedar presa por una grave denuncia de golpes que hizo su actual marido, quien paradójicamente también proviene del mundo del rugby.
En 2018, cuando la Justicia dio a conocer el fallo en su contra por el deceso de Genaro Fortunato, se tuvo acceso a las pericias psicológicas a la que fue sometida Silva, las cuáles eran contundentes sobre su perfil de “tipo narcisista”, lo que explicaría algunas actitudes que se terminaron concretando con el transcurrir del tiempo.
En uno de los informes se caracterizaba a la mujer, según los especialistas, como una persona con escasa capacidad de autocrítica, inmadura, poco empática, con tendencia a la exageración e impulsos agresivos, peligrosa de sí mismo y terceros, y un detalle no menor, al describirla como “inestable en sus relaciones personales”.
Lo cierto es que luego de haber cumplido las dos terceras partes de su condena por el caso Fortunato, Julieta Silva rehízo su vida normal y a fines del año 2022, contrajo matrimonio con Lucas Giménez, hombre que en julio de 2025 la denunció por “lesiones leves”, sumando otra causa más a su historial judicial.
Fue a la Fiscalía de Violencia de Género
Si bien Julieta Silva fue denuncia, imputada y debe cumplir con arresto domiciliaria por estar a cargo de su hija pequeña de dos años, en el ámbito judicial sanrafaelino también se supo que ella fue hasta la Fiscalía de Violencia de Género -a cargo de la fiscal Paula Arana- y denunció a Giménez.
Al parecer, esta situación se dio posterior a la denuncia que hizo el hombre desde el baño de la casa que comparten juntos en San Rafael. Este detalle también llamó la atención porque desde el entorno de Giménez, mencionaron que en varias ocasiones Julieta no lo dejaba salir del inmueble, algo que por ahora no consta en el expediente dado que constituiría el delito de privación ilegitima de la libertad.