Cruce de datos.

Más volumen de ventas, menos productos en el changuito: el dato oculto de la estadística en Mendoza

El volumen total de ventas en supermercados creció en Mendoza, pero el consumo real tiene una retracción de un año a otro. Cómo se calcula.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
22 de agosto de 2025 - 08:06

Para un desprevenido, el informe nacional de supermercados del INDEC para junio, difundido este jueves, pinta un panorama alentador para Mendoza. Las ventas en los comercios de la provincia habían sumado de $98.393 millones, un robusto aumento del 31,1% respecto al mismo mes de 2024. Pero esta "ilusión" de un consumo sostenido se nutre sólo del número nominal.

Sin embargo, las cifras nominales –aquellas que no consideran el efecto de la inflación– suelen dibujar una traza incompleta. Para encontrar la verdadera fotografía del consumo hay que ajustar esos números por el aumento general de precios. El verdadero crecimiento del consumo se mide en volumen: en kilos de carne, litros de leche, paquetes de fideos que los mendocinos colocan en el changuito y llevan a sus casas, no en el monto final de la boleta, inevitablemente hinchado por la suba de precios.

La pieza que falta en el rompecabezas de las ventas

El informe del INDEC ofrece una parte crucial del rompecabezas: el dato de ventas. Pero para completar la imagen y verla con claridad, era necesario encontrar la otra pieza: la inflación específica de Mendoza. Ese dato lo proporciona, de forma oficial, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de la provincia.

Su último reporte del IPC Gran Mendoza permite cruzar los datos: mientras las ventas nominales subieron 31,1% interanual, los precios al consumidor en la provincia se dispararon un 35,6% interanual en junio. Este último porcentaje no es un número abstracto; es el termómetro que mide cómo se encareció la vida para los mendocinos, incluidos todos los productos que se venden en el supermercado.

La brecha entre ambos porcentajes –31,1% de suba nominal versus 35,6% de inflación– es la que encierra la historia real. Cuando la inflación supera al crecimiento nominal de las ventas, el resultado inevitable es una contracción del consumo real.

La caída del consumo y cómo impacta

El crecimiento real se calcula dividiendo el crecimiento nominal por la inflación. es decir, sopesando el crecimiento de las ventas (1,311) con el factor de encarecimiento de la vida (1,356). El resultado de esta operación para el caso de Mendoza es una caída del consumo del 3,32%.

Esto significa que, en términos reales, el volumen de productos vendidos en los supermercados de Mendoza en junio de 2025 fue un 3,32% menor que el volumen vendido en junio de 2024. Por cada $100 pesos de productos que se compraron el año pasado, este año se compraron solo $96,68 pesos de productos, una vez eliminado el efecto de los precios más altos.

¿Qué significa esta caída del 3,3% en la práctica? No se traduce necesariamente en góndolas vacías, sino en estrategias de consumo más ajustadas y en una pérdida de poder adquisitivo. Por ejemplo se reduce el consumo de productos de alta gama, marcas blancas o bienes esenciales, se priorizando cantidad sobre calidad. Se consume menos proteína y más panificados.

Este fenómeno refleja que los hogares mendocinos, en promedio, tuvieron que estirar aún más sus presupuestos para adquirir una canasta de productos similar o, como confirman los números, incluso menor. Sectores como “Alimentos y bebidas”, que según el IPC mendocino lideraron el alza de precios con un 3,3% mensual y 35,5% interanual, fueron sin duda los principales motores de esta contracción en el volumen comprado.

CONSUMO MAPA
Ventas en supermercados por provincia, según el INDEC. 

Ventas en supermercados por provincia, según el INDEC.

Los rubros inelásticos carcomen los salarios

Pero hay una dimensión que escapa a las góndolas y que erosiona aún más el poder adquisitivo: los llamados rubros inelásticos. Servicios esenciales como gas, luz, agua y alquiler –imposibles de recortar por su carácter vital y sin sustitutos cercanos– aumentaron muy por encima del promedio y se llevan una porción cada vez más brutal del ingreso familiar. Según datos oficiales de la DEIE cruzados con los ingresos actualizados por IPC, aunque los alimentos subieron al ritmo del índice general, permitiendo una aparente estabilidad en el consumo, el verdadero golpe al bolsillo se da fuera del supermercado.

La elasticidad de la demanda es clave para entender este fenómeno. Mientras los bienes elásticos permiten ajustes ante subas de precios (se compran menos o se eligen alternativas), los bienes inelásticos mantienen su demanda estable, sin importar cuánto aumenten. Y en Mendoza, los servicios básicos y el alquiler están capturando una porción creciente del ingreso, dejando menos margen para el consumo flexible, como el de supermercado.

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