El Arena Independencia de Brasil fue escenario de un episodio volcánico que ya recorre el mundo. Lo que debía ser una edición vibrante del clásico entre Atlético Mineiro y América Mineiro terminó en un escándalo de proporciones, con Jorge Sampaoli como protagonista absoluto de un ataque de ira que casi termina de la peor manera.
El partido, válido por la cuarta fecha del campeonato estadual, estaba cargado de tensión, pero nadie previó que el conflicto escalara a un plano personal y físico entre los entrenadores.
El VAR, el detonante y una burla insólita
La temperatura subió cuando el árbitro, a instancias del VAR, decidió anular un gol de Hulk que le daba la ventaja al equipo de Sampaoli. El técnico santafesino, fiel a su estilo volcánico, comenzó una protesta airada contra la terna arbitral. Fue en ese momento cuando Alberto Valentim, DT del América Mineiro, intervino para pedirle que se calmara y regresara a su zona.
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Sin embargo, lo que pudo ser un reclamo normal de colega a colega derivó en una provocación directa: Valentim le hizo un gesto burlón aludiendo a su baja estatura. La reacción de Sampaoli fue instantánea y visceral. El argentino intentó lanzarse sobre el técnico rival, obligando a los efectivos de seguridad y a los integrantes de ambos cuerpos técnicos a formar un cordón humano para evitar una pelea cuerpo a cuerpo.
Caos en el túnel y una expulsión clave
La pelea no terminó en el campo de juego. El clima de hostilidad se trasladó a la zona de vestuarios durante el entretiempo. En el túnel, los empujones y los gritos dominaron la escena, generando un ambiente de caos total. Como resultado de la revuelta, el árbitro decidió expulsar a Pablo Fernández, el preparador físico y asistente de Sampaoli, quien ya tiene antecedentes de incidentes similares en el fútbol brasileño.
¿Qué pasará con Sampaoli?
A pesar de que el encuentro terminó empatado y con un desarrollo futbolístico parejo, la imagen del día fue la de un Sampaoli desencajado, contenido por tres personas mientras intentaba increpar a Valentim. Hasta el momento, las dirigencias de ambos clubes no han emitido comunicados oficiales, pero se espera que el Tribunal de Justicia Deportiva actúe de oficio tras revisar las imágenes y el informe arbitral.
El impacto en redes sociales fue inmediato, convirtiendo al DT argentino en tendencia y reavivando el debate sobre su temperamento en los momentos críticos de competencia. Lo que queda claro es que la rivalidad en Belo Horizonte sumó un capítulo de violencia que poco tuvo que ver con la pelota y mucho con el orgullo herido.