La tensión en la NBA alcanzó su punto de ebullición este sábado en el Smoothie King Center. Lo que comenzó como un duelo físico entre los New Orleans Pelicans y los Phoenix Suns derivó en un escándalo que ya recorre el mundo: una feroz pelea a golpes protagonizada por el puertorriqueño Jose Alvarado y el pívot Mark Williams.
El origen del conflicto: una pantalla y un empujón
Faltaban poco más de dos minutos para el final del tercer cuarto cuando el clima se desvirtuó por completo. Durante una ofensiva de los Suns, Williams colocó una pantalla sobre la línea de triple para obstruir a Alvarado. El base de los Pelicans, fiel a su estilo combativo, intentó forzar el paso empujando al gigante con ambas manos, lo que le valió una falta personal inmediata.
Sin embargo, el roce no terminó ahí. Mientras Alvarado se dirigía a los árbitros para protestar la sanción, Williams le propinó un empujón por la espalda. La reacción del boricua fue instantánea: se giró para enfrentar cara a cara al pívot de Phoenix, desatando una secuencia de violencia que obligó a compañeros y entrenadores a intervenir de urgencia.
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La abismal diferencia de talla: 30 centímetros de ventaja
Lo que más impactó a los presentes y a los televidentes fue la disparidad física del enfrentamiento. Fue una representación literal de "David contra Goliat" sobre el parquet:
- Jose Alvarado: El base mide 1.83 metros.
- Mark Williams: El pívot de los Suns alcanza los 2.13 metros.
A pesar de que su oponente le sacaba una cabeza de ventaja y más de 30 kilos de peso, Alvarado no retrocedió. En medio del forcejeo, se lanzaron varios golpes al aire, pero las cámaras de la transmisión oficial captaron el momento exacto en el que un puñetazo del puertorriqueño impactó en el rostro de Williams.
Tras la revisión en el monitor (Instant Replay), los jueces no dudaron y aplicaron la pena máxima: doble expulsión. En ese instante, Phoenix lideraba 87-83, una ventaja que terminaría consolidando para llevarse el triunfo por 123-114.
El costo de la violencia: multas y suspensiones en el horizonte
Más allá del resultado deportivo, ambos jugadores enfrentarán ahora las consecuencias disciplinarias de la liga. Según el reglamento de la NBA, cualquier jugador que lance un golpe de puño -impacte o no- queda sujeto a una suspensión mínima de un partido sin goce de sueldo.
En el caso de Alvarado, al confirmarse el contacto físico sobre el rostro de Williams, la sanción podría extenderse de tres a cinco partidos. Para los jugadores, esto no solo significa tiempo fuera de la cancha, sino también un duro golpe al bolsillo: las multas por este tipo de incidentes suelen calcularse en base al salario anual del atleta, pudiendo superar los 50.000 dólares en casos de reincidencia o agresiones graves. La oficina del comisionado Adam Silver emitirá el fallo oficial en las próximas 24 horas.