Miguel Ángel Lemme, amigo personal de Carlos Bilardo, brindó detalles sobre el estado de salud del exentrenador en el Súper Deportivo Radio. Con palabras cargadas de nostalgia, describió el difícil presente del Narigón, quien padece desde hace años el síndrome de Hakim-Adams, enfermedad que afecta sus funciones cognitivas.
Contó que lo visitó el pasado fin de semana y reveló: "Carlos a mí no me reconoce, ya no reconoce a nadie. Salvo, a veces, que confunde a la hija con la esposa. Yo dije siempre que el día que no me reconozca, no voy más. Pero es mas fuerte que yo. No lo puedo dejar. Estuve el sábado pasado con él, merendamos y luego llegó la hija con los nietos. Yo me quedé un ratito porque cuando llega la familia, me voy. Dentro de todo, está bien. La enfermedad que tiene no es recuperable pero yo lo veo bien".
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"Le pregunté cómo estaba y de repente me pregunta: '¿qué hacemos acá?'. Y yo le digo: '¿dónde querés estar? ¿dónde estábamos antes?' y él me contesta: 'sí, sí'. Ahí exploté. Hay días que me vuelvo llorando a casa, me quedo re mal. Siempre voy a estar al lado, él tuvo 200.000 personas al lado y siempre me buscó a mí. Ni loco le suelto la mano como él no me la soltó a mí. Voy tres veces por semana porque me hace mal. Siempre que llego, le canto: 'es el equipo del Narigón'. Lo beso y lo abrazo", cerró.
El síndrome de Hakim-Adams, también conocido como hidrocefalia normotensiva, es una enfermedad neurológica que afecta principalmente a adultos mayores. Se caracteriza por una tríada de síntomas: alteraciones en la marcha, deterioro cognitivo (demencia) e incontinencia urinaria. Estos síntomas se deben a una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en los ventrículos cerebrales, aunque la presión del LCR suele ser normal.
El trastorno de la marcha suele ser la primera señal que se produce y ocurre prácticamente en todos las personas que sufren esta enfermedad. Posteriormente aparece la demencia que se manifiesta en un deterioro cognitivo progresivo, que se produce en más de la mitad de los pacientes. Y ya cuando la enfermedad está más avanzada aparece la incontinencia urinaria, que se registra aproximadamente en la mitad de los pacientes.